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1 de Junio de 2018

Libre Expresión

José Antonio Cuéllar
 

 

Es clamor de la sociedad es que se restablezca la tranquilidad, no más violencia.  Y el principal ofrecimiento de los candidatos del actual proceso electoral, es que de ganar la combatirán.

Las autoridades en funciones de todos los niveles de gobierno en su momento hicieron lo mismo, prometieron combatir la delincuencia, y la gran mayoría implementó mecanismos en busca de ofrecer mayor seguridad a la gente.

No faltaron los malos gobernantes que aprovecharon el cargo para consentir a la delincuencia, o Más aún beneficiarse de ella.

Hoy, hay exgobernadores que se encuentran tras las rejas por defraudar la confianza de la sociedad, y la acción de la justicia sigue con otros más.

Sin embargo, el tema de la inseguridad no se podrá atender a fondo, si los ciudadanos están a la espera de que las autoridades les resuelvan todo.

El problema de la inseguridad es de todos, no solo de las autoridades. Si bien ellos, tienen el deber de combatirla institucionalmente, los ciudadanos deben poner su granito de arena, implementando medidas más seguras y efectivas que conlleven a resguardar nuestras casas, a nuestras familias, a nuestra colonia o fraccionamiento, o nuestra ciudad.

En este tiempo electoral, surgen los vendedores de espejitos que con discursos demagógicos quieren ganar simpatías, y dicen que la inseguridad se acabará, como si fuera un problema que se resolviera con varita mágica.

No falta el “genio” que se dice que con una amnistía, se parará la delincuencia, nada más falso.

Hoy, los mexicanos debemos decidirnos a actuar, a ser más responsables, a ser más honestos, a decidirnos desde nuestra trinchera a trabajar por un México mejor.

Y que es lo mejor, hacer a cada uno lo que nos toca, el responsabilizarnos desde la formación de los hijos, de no caer en actos deshonestos, de evitar ser cómplices de la corrupción.

Exigimos a la autoridad que vigile nuestras calles, pero como padres de familia, consentimos que nuestros jóvenes vayan a antros y se droguen, o tratamos de no ver cuando cometemos un acto injusto con nuestro empleado, o como cuando hemos tenido que laboral en una empresa, solo nos preocupamos por obtener el salario sin cuidar que nuestra fuerza laboral sea realizada bien y enfocada a desquitar la paga.

Somos los primeros en callar cuando algún miembro de nuestra familia incurrió en un acto fuera de la ley.

Tal vez con el auto el hijo lastimó a un transeúnte, pero para nosotros es inocente, y lo justificamos, o lo escondemos de la ley.

O cuando el papá da una dádiva a algún empleado de gobierno para que se logre el trámite desea, do.

La inseguridad pública que hoy se vive en el país, en nuestra ciudad, en nuestra colonia, tiene en el fondo la descomposición social.

Queremos una sociedad ideal pero somos pésimos ciudadanos.

No esperemos que la inseguridad termine con la elección de nuevas autoridades, la inseguridad terminará en el momento que cada uno nos decidamos a ser mejores personas, mejores seres humanos, solidarios con nuestros hijos, con nuestros padres, con nuestros maestros, con nuestros alumnos, con nuestros patrones, con nuestros empleados, con nuestras autoridades, con nuestros gobernados.

 

diariosinsecretos@yahoo.com

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