Sin tapujos: el gobernador Alejandro Armenta lo sentenció con toda franqueza: Agua de Puebla no sirve para nada. Y los...
Sin Secretos / Angélica García Muñoz Sin tapujos: el gobernador Alejandro Armenta lo sentenció con toda franqueza: “Agua de Puebla no sirve para nada”. Y los...
Entre reportes de cacas de perro sin recoger, quejas por el estacionamiento y bendiciones de piolín a las seis de la mañana, la civilización pende de...
Cafeterías con letreros de neón rosa, paredes con alas de ángel y platillos diseñados para la cámara, donde el diseño brilla y el sabor brilla... pero...
Pedir tacos por una app para no caminar tres cuadras es la victoria definitiva de la pereza sobre la comunidad.
Por qué pasar dos horas atrapados en el periférico nos convierte en los filósofos más cínicos (y desesperados) del siglo XXI.
Correr en una banda frente a una pantalla mientras vemos el tráfico exterior es la máxima metáfora de la neurosis moderna.
Vivimos amontonados pero aislados, convirtiendo el espacio público en un cementerio de miradas esquivas y audífonos con cancelación de ruido.
Nos cobran rentas astronómicas por vivir en treinta metros cuadrados con el pretexto del "co-living", mientras el espacio se reduce y el absurdo se expande.
Corremos por el asfalto como si transportáramos órganos para trasplante, cuando en realidad solo vamos a una junta de Zoom que pudo ser un correo.