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El peligro del protector solar «del año pasado»: Por qué usarlo podría causarte quemaduras graves

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¿Tienes en el armario ese bote de protector solar que te sobró de las vacaciones pasadas? Antes de aplicártelo, piénsalo dos veces. Usar un bloqueador vencido o mal conservado no es solo «menos efectivo»; puede ser la razón por la que termines con una quemadura de segundo grado o una reacción alérgica severa, creyendo que estabas protegido.

🌡️ La degradación de los filtros UV

Los ingredientes activos que bloquean la radiación (como la avobenzona o el óxido de zinc) son moléculas complejas y delicadas. Con el tiempo, y especialmente debido a los cambios de temperatura, estas moléculas se rompen.

Cuando los filtros se degradan, el producto deja de ser una barrera uniforme. Al aplicarlo, se forman «parches» invisibles en tu piel. Tú crees que estás protegido, pero hay zonas donde los rayos UV penetran directamente, causando quemaduras mucho más profundas porque pasas más tiempo bajo el sol confiando en el producto.

Señales de que tu protector es basura:

  1. Cambio de textura: Si al apretar el bote sale agua primero y luego una pasta espesa, los componentes se han separado y el producto ya no sirve.

  2. Olor extraño: Un olor rancio o metálico indica que los conservantes han fallado y hay crecimiento bacteriano.

  3. Color amarillento: Los protectores solares suelen ser blancos o transparentes; si se tornan amarillos, la química interna ha mutado.

🛑 El error del almacenamiento

El mayor enemigo del protector solar no es solo el calendario, sino el calor.

  • No lo dejes en el coche: El interior de un vehículo al sol puede superar los 50°C. Esto «cocina» la fórmula y la inutiliza en cuestión de horas.

  • Cuidado con la arena: Si entró arena en el bote, las bacterias del exterior ahora viven en la crema, lo que puede provocarte infecciones en los poros (foliculitis) o dermatitis.

  • El símbolo del tarro abierto: Busca en el envase un dibujo de un pequeño tarro abierto con un número seguido de una «M» (ej. 12M). Eso significa que el producto solo es seguro durante 12 meses después de abrirlo, sin importar la fecha de caducidad general.

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