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«Las democracias son más estables que las no democracias», dice el analista Herminio Sánchez.

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“En México, en las últimas décadas, el problema de la violencia en lugar de disminuir va al alza, además de registrarse un incremento de delitos, agravios, asesinatos y homicidios y como consecuencia, se ve una perspectiva muy triste por delante para la sociedad mexicana”, subrayó Herminio Sánchez de la Barquera y Arroyo, Decano de Ciencias Sociales de la UPAEP.

En el tema de «Los abrazos y no balazos», dijo que no le  convencen, ya que ve «más asesinatos en diferentes puntos del país, más militares y no se están observando cambios sustanciales y se pueden ver más balazos que abrazos en México”,

Indicó que el tema de la Paz es un tema recurrente desde que el hombre habita la tierra y a nivel mundial, también encontramos situaciones como el actual conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y, en la historia del hombre, ésta se ha ido construyendo también de guerra en guerra, lamentablemente.

Enfatizó que en el escenario internacional se puede observar que las democracias son más estables que las no democracias. “Las democracias no emprenden guerras contra otras democracias. Es decir, si se tienen más países regidos por la democracia, el potencial de conflictos entre estados disminuirá. Por el contrario, si tenemos más países no democráticos, el potencial de conflictos aumenta. Dicha situación nos debe hacer reflexionar sobre la importancia que tiene el fortalecer la democracia en México”.

Sánchez de la Barquera reiteró que, en los gobiernos no democráticos, encontramos factores de inestabilidad, de intranquilidad, de desorden, de conflicto y de guerra, por lo que no se trata sólo de un asunto interno, la democracia se refleja también hacia afuera, en tanto que aumenta las condiciones de vivir en paz.

Agregó que la no democracia no es sólo un asunto de injusticia interna, sino que aumenta hacia afuera el potencial de desasosiego, de desequilibrio e intranquilidad y desestabilidad.

Herminio Sánchez de la Barquera subrayó que el tema de la paz implica un orden legal, un orden del derecho amplio, permanente y además es una forma de vida, no solo implica que la paz sea la ausencia de una guerra. La paz es una forma de vida en donde el bienestar, en donde la salud, el bien común de los ciudadanos, debe ser el más alto objetivo de la política.

Dijo que en el caso de México, el lenguaje del mexicano es muy violento, muchas veces alguna persona llama “wey” a los demás, lo cual es un insulto, sin embargo se ha hecho tan común esta forma de relacionarse de unos con otros y decirse así, ahora, nadie lo toma como una ofensa, además el lenguaje coloquial de los mexicanos puede llegar a ser muy misógino y el problema es que las mujeres están adoptando este tipo de lenguaje y muchas veces, sin darse cuenta de lo que están diciendo.

Por lo tanto, dijo que la paz no es sólo un estado de cosas, sino que es todo un proceso de civilización, un proceso en donde todos contribuyamos en la construcción de un estado de derecho, pero también fomentarse ese respeto por los demás, no solo por los que piensan diferente, sino por los que son diferentes; son diferentes los hombres y las mujeres, son diferentes las minorías con relación a las mayorías; de ahí la importancia de la democracia que nos enseña a respetar a los que son distintos.

En su intervención, Cintia Candelaria Robles Luján, catedrática de la Facultad de Filosofía de la UPAEP, manifestó que por naturaleza todas las personas anhelan la paz, y esta paz nos permite disfrutar de los derechos humanos fundamentales, de la paz como valor universal.

Dijo, hoy nos vemos vulnerados en contextos de violencia y conflictos sociales y frente a este panorama nos encontramos ante una evidente percepción ciudadana en torno a la violencia que se traduce en hartazgo social, que se traduce también en una exigencia de impartición de justicia y también cuando surgen las preguntas necesarias, como son, ¿Cuál es el papel que juega el estado y las instituciones en contra de los contextos de violencia, en contextos de conflictos sociales?

Apuntó que en ese sentido, desde la filosofía tanto el diálogo como la solidaridad hoy son más necesarios para forjar una cultura de la paz y parte de la responsabilidad social consiste en promoverla y defenderla; promover y defender los valores universales, como son la tolerancia, la dignidad humana, el respeto a la vida y la justicia, que hoy son más necesarios que nunca.

Robles Luján enfatizó que los educadores hoy en día deben fungir como promotores de la paz en los procesos educativos, en el desarrollo y formación del estudiante en sus distintas dimensiones, sistémica, estética, ética y espiritual. Hoy nos enfrentamos ante desafíos importantes desde distintas áreas interdisciplinares y hoy más que nunca es necesario aprender a entenderse unos con otros.

Por su parte, Juan Pablo Aranda Vargas, Director del departamento de Formación Humanista de la UPAEP, expresó que en el campo de la democracia el conflicto es algo bueno, el conflicto entre diferentes facciones es bueno cuando se da el diálogo y el respeto al momento de discutir, porque se encuentran frente a frente diferentes necesidades, diferentes intereses, diferentes puntos de vista, a través de los cuales se construye la democracia, agregó que la democracia no se construye con un solo punto de vista.

Dijo que hoy en día lo que estamos viendo es un tema de antagonismo social, es la reducción del otro a un solo color, a un solo partido, a lo que la gente quiera, sin dar la oportunidad al otro, que piensa diferente, de expresarse, de escucharlo y por consecuencia, lo vemos como un enemigo del país, como un enemigo de la patria o simplemente, es un traidor, situación que es muy grave.

Indicó que en la democracia, quien gobierna, no gobierna a pesar de los demás, gobierna con los demás, gobierna con ganas de estar con los demás, gobierna porque hay que hacer algo importante a favor de las minorías, estemos de acuerdo o no con ellas, también tienen derecho a participar.

Advirtió, “en México tenemos una cultura educativa pésima, de las peores dentro de la OCDE, de las peores en América Latina, no estamos dando lo que realmente los estudiantes necesitan. Los estudiantes además de los elementos técnicos necesitan elementos formativos, en el sentido de querer construir personas que sean capaces de escuchar el punto de vista del otro de una manera educada y responder con argumentos en lugar de descalificarlas”.

Acotó que una persona bien formada es una persona empática, es aquella que sabe ponerse en los zapatos del otro. En estos momentos, no podemos olvidarnos de la literatura, de la música, de la belleza, de la poesía, del arte, es decir, tenemos una serie de problemas que necesitamos resolver, y por ello, es importante comenzar desde la educación y formación de las personas.

Por último, señaló que tanto instituciones del estado como privadas o de la sociedad civil, tienen la obligación de construir esos espacios de diálogo, de paz, de encuentro y de tolerancia, porque de no hacerlo, el país se nos estará saliendo de control.

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