Libre Expresión
La calle de oro de Pepe Chedraui
Libre Expresión / José Antonio Cuéllar M.
En la Puebla capital de las contradicciones, la prioridad del gasto público no se mide en necesidades sociales, sino en metros lineales hacia la puerta de los poderosos. El Ayuntamiento capitalino desembolsó la friolera de 26 millones 235 mil pesos para pavimentar apenas 675 metros de la avenida Fuente de Trevi, en San Rafael Poniente. Casualmente, que lleva a la lujosa residencia del alcalde José «Pepe» Chedraui Budib.
Para poner la cifra en perspectiva: la pavimentación del “camino al palacio” del edil que se proyecta terminar en octubre próximo en el marco que el presidente municipal rinda su segundo informe de gobierno, eso si se cumple con los plazos de proyección para entregar la obra que habrá costado más que la rehabilitación total de los 5.6 kilómetros de las laterales de la Recta a Cholula ejecutada por el Gobierno del Estado, cuyo monto rondó los 24.9 millones de pesos. Mientras el gobierno estatal logra un costo aproximado de 111 mil pesos por calle mediante maquinaria propia y convenios, el Ayuntamiento pagó una tarifa exorbitante por una vialidad secundaria que no conecta ni con escuelas ni con hospitales, sino con un exclusivo fraccionamiento.
Según el contrato OP/LP0151SMIMP-2026-31072 —otorgado a ARQUITECTONI-K INMOBILIARIA, S.A. DE C.V.—, la obra de asfaltado contempla 150 días de trabajo. Sin embargo, al cierre del segundo trimestre, la obra ya reportaba un 30 por ciento de avance financiero frente a un escaso 10 por ciento de avance físico. El derroche es tal que contrasta directamente con el exhorto del gobernador Alejandro Armenta Mier, a los alcaldes para no inflar los costos de pavimentación y hacer rendir el dinero en beneficio del pueblo.
Más claro, el mandatario estatal, en reiteradas ocasiones ha pedido terminar con la política de “La milpa, mil para ti y mil para mi”, una práctica común en los gobiernos neoliberales que tocó en los últimos años a las administraciones estatales del PRIAN.
El escándalo estalla justo en el arranque del calendario electoral. Con el período de campañas a la vuelta de la esquina, Pepe Chedraui no oculta sus intenciones de buscar la reelección, a pesar de arrastrar un saldo de promesas a medias y una gestión sin méritos reales que la justifiquen.
Fiel a su trayectoria como político «chapulín» —que lo ha llevado a transitar sin empacho desde las filas del PRI, apoyarse en el PT para llegar a la alcaldía y finalmente cobijarse bajo las siglas de Morena—, Chedraui confía en que la memoria política es corta. Su audacia para gastar el erario en beneficio de su entorno no es casual: se sabe protegido y respaldado por la sombra del exgobernador Sergio Salomón Céspedes y por la influencia de su consuegro, el magnate Carlos Slim.
Mientras las colonias populares de Puebla siguen ahogadas en baches y deficiencias básicas, el alcalde busca asegura un camino de terciopelo para su trayecto a su residencia. La duda es si los electores volverán a premiar la política del privilegio en las urnas.
