Saltar al contenido
Diario sin Secretos Red de Noticias
DSS
Diario sin Secretos Puebla · 21 Ago 2026
Inicio Mi diario Directorio

Explorar secciones

  • Inicio
  • Estado
    • BUAP
    • Puebla Capital
    • Congreso
    • Granjas Carrol
    • ARMENTA
    • Nota Roja
  • Municipios
    • Sn Andrés Cholula
    • Sn Pedro Cholula
    • Cuautlancingo
    • Atlixco
  • Nacional
  • Religión
  • Deportes
  • Opinión
    • En Pocas Palabras
    • Enfoque Nacional
    • Ensalada Política
    • Filosofando
    • La señal
    • Libre Expresión
    • Pienso luego Existo
    • Reflexiones
    • Sin Límites
    • Sin Secretos | Angélica García
Videos
YouTube TikTok
Transparencia
Directorio Quiénes somos Política editorial Política de correcciones Propiedad y transparencia Publicidad y contenido patrocinado Contacto
18años de periodismo
Publicidad Publicidad Publicidad Publicidad Publicidad
Diario sin Secretos
Diario sin Secretos Red de periodistas 100% escrito por humanos
Inicio Mi diario Colaboradores Columnistas Categorías
Redes Sociales

Más leídas

  1. 1Amparo contra el Congreso por excluir a un aspirante a la Fiscalía
  2. 2Las jornadas «Tejiendo Paz», fomentan deporte, salud y bienestar
  3. 3Ariadna rechazó mando marino y financia a Televisión Azteca
  4. 4Federación de constructores plantea 3 propuestas para infraestructura de Puebla
  5. 5Puebla llevará abrazos hasta Estados Unidos con “Visita la Familia”

Derechos reservados 2026

Web Master

Publicidad Publicidad
Diario sin Secretos
18 años de periodismo
Inicio Mi diario 19 de Dic. 2024

Opinión

El delicioso placer del dolor
Pensar la época: Hablemos de violencia doméstica Pensar la época: Hablemos de violencia doméstica
El delicioso placer del dolor
Publicidad Publicidad Publicidad Publicidad Publicidad
¡Nuevo! Inicio ¡Nuevo! Estado Universidad ¡Nuevo! Municipios ¡Nuevo! Nacional Religión Deportes ¡Nuevo! Opinión ¡Hot! ¡Increíble! ¡Nuevo! Portada Último minuto

Opinión

El delicioso placer del dolor

←
Redacción Sin Secretos
Redacción Sin SecretosRedacción · 19 de Dic. 2024
El delicioso placer del dolor

Sin Secretos  Especial /Adela Ramírez Recuerdas la última vez que comías un delicioso taco picoso, con lágrimas en los ojos y te sonabas la nariz. Eso ardía, en realidad era un dolor ¡tan sabroso! Sin embargo, a pesar de la quemadura de papilas gustativas, seguías comiendo y disfrutando esa sensación de labios encendidos con punzadas […]

Sin Secretos

Publicidad Reforestación

 Especial /Adela Ramírez

Publicidad 600 dias

Recuerdas la última vez que comías un delicioso taco picoso, con lágrimas en los ojos y te sonabas la nariz. Eso ardía, en realidad era un dolor ¡tan sabroso! Sin embargo, a pesar de la quemadura de papilas gustativas, seguías comiendo y disfrutando esa sensación de labios encendidos con punzadas en la lengua. Lo más natural es que los seres humanos evitemos el dolor, pero, no siempre es así y en el “delicioso” ocurre lo mismo.

El dolor constituye un sistema de defensa adquirido evolutivamente, que funciona como señal de alarma para protegernos, aumentando la probabilidad de supervivencia. Sin embargo, en algunas ocasiones, el dolor puede convertirse en una fuente de sufrimiento inútil y en otras, en auténtico placer (Romera, Perena, Perena, Rodrigo, 2000).

De alguna manera misteriosa el placer y el dolor están entrelazados y se complementan a lo largo de toda nuestra vida.

Comencemos por precisar que todo dolor hace que el sistema nervioso central libere endorfinas, que son un tipo de neuropéptido endógeno, es decir cadenas de proteínas elaboradas por el propio organismo, las cuales se encargan de estimular las áreas cerebrales que producen placer al organismo.

La función de las endorfinas es bloquear la sensación de dolencia. Al hacerlo, también producen euforia, de la misma forma que lo generan los opiáceos como la morfina.

Al ser un opiáceo, se genera una acción analgésica. Tal como ocurre en las circunstancias que requieren un sobreesfuerzo, por ejemplo, una relación sexual o el parto de una mujer. Entonces, la producción de este neuropéptido aumenta y así el dolor se puede convertir en placer con más facilidad.

No hay que practicar complicadas técnicas masoquistas para reconocer que el dolor es sumamente placentero, basta con hacer ejercicio, elegir un piercing nuevo, una pigmentación en los labios, en las cejas o hasta un cambio de look que requiera una decoloración agresiva para la cabellera, quien lo ha hecho lo comprende de sobra.

En el caso del ejercicio intenso el cuerpo libera ráfagas de ácido láctico, un subproducto que nace de la descomposición de la glucosa cuando hay poco oxígeno.

En los corredores, este ácido altera los receptores de los músculos, y estos comunican la situación al cerebro por medio de unos mensajes eléctricos enviados a través de la médula espinal. Estas señales se interpretan como calambres en las piernas, y esta sensación hace que el deportista baje el ritmo o pare.

Lo anterior, es así hasta que el centro de control del sistema nervioso, el hipotálamo, entra en acción.

Los corredores experimentan una sensación de euforia o felicidad de corta duración que se produce después de hacer ejercicio. Pero ¿qué está pasando en el cerebro?

Esta sección del cerebro tiene la forma de un caballito de mar, y como respuesta a las señales de dolor ordena al cuerpo que genere sus propios narcóticos, las endorfinas.

Pero las endorfinas van más allá: estimulan las regiones límbica y prefrontal del cerebro, las mismas que se activan con el amor apasionado y la música. Sucede de una forma similar que la morfina y la heroína.

Además, el dolor producto del ejercicio intenso también provoca un aumento súbito de los otros analgésicos del cuerpo: las anandamidas. Conocidas como los “químicos de la felicidad”, se unen a los receptores del cerebro para bloquear las señales de dolor e inducir un cálido placer, emulando a la sensación que provoca fumar marihuana.

El dolor y el sexo

La teoría del “masoquismo benigno” se refiere a disfrutar experiencias inicialmente negativas que el cuerpo (cerebro) interpreta falsamente como amenazantes. Esta comprensión de que el cuerpo ha sido engañado y que no existe un peligro real conduce al placer derivado de la “mente sobre el cuerpo”.

Se trata de la búsqueda del dolor sabiendo que no va a tener consecuencias graves, y esta capacidad es solamente humana. El sentido común nos dice que la gente evita el dolor y busca el placer, pero, no siempre es el caso; pues para muchos el dolor es sinónimo de placer.

Los aficionados al bondage (la inmovilización del cuerpo de una persona) y a otras prácticas eróticas entenderán perfectamente.

Mistress Alexandra, una sádica profesional de Londres, lo explica: “Diferenciamos el dolor bueno del malo. El malo indica que algo anda mal, algo a lo que debemos prestar atención de forma inmediata”.

La relación entre el sexo y el dolor no es exclusiva de este tipo de prácticas. Tal como concluyó un estudio cuyo objetivo era explicar lo que pasa en el cerebro femenino cuando se estimulan ellas mismas hasta alcanzar el clímax. Se determinó que 30 áreas de este se mantienen activas, incluidas aquellas que se ponen en marcha con el dolor.

Otra investigación descubrió que los pacientes que superan el cáncer y tienen los nervios de la espina dorsal dormidos para que no sufran dolor abdominal pierden la capacidad de tener orgasmos. Pero si vuelve el dolor, regresan también los orgasmos.

Barry Komisaruk, investigador de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, EU y encargado del estudio, determinó que existe una relación fundamental entre las vías del dolor y las del orgasmo.

“Otra de las observaciones es que los rostros de quienes están experimentando un orgasmo son en muchas ocasiones indistinguibles de los de aquellos que están sufriendo dolor”, destacó.

Dolor, placer y aprendizaje

Desde la neurofisiología, las sensaciones de dolor y placer requieren de la integración del sistema nervioso periférico con el sistema nervioso central; lo que permite que se perciba, se interprete y se responda ante el estímulo (Romera, Perena, Perena, Rodrigo, 2000).

El dolor no es únicamente una experiencia perceptiva, sino que, además, comprende dimensiones afectivas y cognitivas (Huang, Chen y Zhang, 2016).

Los circuitos neuronales que se encargan de procesar la experiencia dolorosa, además de compartir estructuras con los centros de placer, también están asociados con las áreas relacionadas con la motivación y el aprendizaje. Lo que modifica el comportamiento (Navratilova y Porreca, 2014).

Del mismo modo, se ha encontrado que el alivio del dolor es reforzante –activa el sistema de recompensa– lo cual se puede considerar como una situación placentera; incluso el sistema límbico cortical se activa ante la expectativa de un alivio de dolor (Navratilova y Porreca, 2014).

Muchos estudios han demostrado que el dolor disminuye en presencia de aromas, imágenes, música, alimentos y por supuesto, ante el placer sexual (Leknes y Tracey, 2008).

De tal forma que, el dolor y el placer no son sensaciones contrarias, sino que conviven constantemente, son ambivalentes. Lo que explica porque la vida representa un placer doloroso y un dolor sumamente placentero.

“Enfréntate a tu vida, tu dolor, tu placer, no dejes ningún camino sin recorrer”, Neil Gaiman.

Publicidad Encuentro del mezcal

Más del autor

DSS Angelica García
Angelica García Directora · Estado · 21 de Ago. 2026
Abrir en una pestaña nueva

Puebla tendrá Centro de Identificación Forense

Puebla tendrá Centro de Identificación Forense Estado
Leer nota completa →
DSS Ricardo Bravo
Ricardo Bravo Periodista · Mundo · 21 de Ago. 2026
Abrir en una pestaña nueva

¡EUA va por inmigrantes embarazadas!

¡EUA va por inmigrantes embarazadas! Mundo
Leer nota completa →
Célida Godin Herrera
DSS Célida Godin Herrera
Célida Godin Herrera Columnista · Opinión · 21 de Ago. 2026
Abrir en una pestaña nueva
Opinión

Pensar la época: Hablemos de violencia doméstica

Leer nota completa →
Mi diario Anterior DSS Inicio Siguiente
Nota anterior Nota siguiente