Connect with us

¡Hot!

El área natural protegida del Cerro Zapotecas, desafios y oportunidades

Published

on

ESPECIAL Diario Sin Secretos

Parte II

Dra. Margarita Tlapa Almonte

Un ANP periurbana es una conceptualización más de análisis territorial que legal. En México, como en la mayor parte del mundo, no existe una definición del término periurbano en la legislación. En este estudio se considera que un área natural protegida periurbana es una zona de transición –con un decreto gubernamental para su protección– donde interaccionan actividades rurales y urbanas, los “rasgos del paisaje están sujetos a una rápida modificación, inducida por las actividades del hombre”, y es parte de “la simbiosis entre el espacio natural y el espacio artificial, propio de la ciudad”. En estas áreas se presenta la pérdida o alteración del hábitat (degradación, fragmentación o pérdida completa) por factores biofísicos, sociales y económicos, tales como la expansión urbana y las actividades recreativas. Ellos disminuyen tanto la capacidad del ecosistema para mantener la biodiversidad y los procesos ecológicos, como su utilidad para el ser humano. La degradación resultante tiene efectos negativos irreversibles por la pérdida de la biodiversidad. 

En México, los principales estudios sobre las ANP urbanas y periurbanas se concentran en la Ciudad de México. Acerca del Parque Nacional Desierto de los Leones se tienen estudios de vegetación, fauna, declinación forestal, acciones de restauración, conservación y manejo. Sobre el ANP Cañada de los Dínamos se tiene una evaluación y un estudio sobre ecoturismo y desarrollo sustentable (Fernández et al., 2004). Para el área protegida Sierra de Guadalupe se tienen investigaciones sobre las causas de su deterioro, así como propuestas de conservación para el aprovechamiento de los servicios ambientales generados para los habitantes de la Ciudad de México. En Xalapa, Veracruz, se han estudiado diversas y posibles fuentes de servicios ambientales en áreas verdes 

Las ANP periurbanas en el estado de Puebla, México, fueron promovidas por el gobierno estatal con fines de planeación territorial y no para una planificación de conservación de la biodiversidad, ya que no se consideró la representatividad de los ecosistemas, y su gestión no es congruente con la gestión convencional de un ANP. Su situación actual se caracteriza por la falta de una delimitación espacial precisa, la inexistencia de planes de manejo, la pérdida territorial y el deterioro de los recursos naturales, así como por conflictos sociales en torno a las regulaciones de las ANP y un marcado desinterés de las instituciones gubernamentales estatales, municipales y locales para la gestión de estas áreas. 

El estado de Puebla actualmente tiene un total de 22 ANP ubicadas en la región Centro-Poniente del estado. Quince son de competencia federal y siete del gobierno del estado: Cerro Zapotecas, Parque Ecológico Flor del Bosque “General Lázaro Cárdenas”, Cerro Comalo, Cerro Amalucan, Cerro Mendocina, Cerro Tepeyac y Cerro Totolqueme, todas decretadas en abril de 1994. 

Es importante mencionar que las ANP periurbanas nacionales no han sido reconocidas plenamente por las contribuciones que aportan a las ciudades, como es el caso del sistema de ANP federales que tiene a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), por lo que resulta necesario la administración de las ANP estales y municipales, misma que dependa de las políticas de cada estado o municipio. De manera general, se sabe que la administración de dichas áreas, estatales y municipales, tiene limitaciones de recursos financieros y humanos, que no es prioritaria dentro de las políticas de los gobiernos locales, y que la información sobre su funcionamiento es escasa. Esto se asocia a la falta de valoración, conocimiento y percepción institucional de la contribución de estos espacios para mejorar la calidad de vida de la población urbana, así como a la poca participación social y escasa concientización sobre la importancia de las ANP periurbanas. Estos factores limitan su manejo como estrategia de conservación. 

Para hacer funcionales las ANP periurbanas del estado se requiere una verdadera disposición para enfrentar los grandes retos y oportunidades que representa su manejo, como es el detener la pérdida territorial de las mismas. Se requiere replantear su marco legal y la política ambiental estatal para que estén acordes a las necesidades actuales de las ANP periurbanas. Para esto, las instituciones responsables de las ANP deben ejercer una función rectora y considerar a los diferentes actores interesados, con el propósito de fomentar la participación e inclusión social para lograr el adecuado uso, manejo y aprovechamiento de aquéllas en el bienestar social, como lo menciona su decreto. Se requiere fomentar la apropiación de las ANP como capital natural, no sólo en términos económicos y de conservación, sino también como espacios naturales productores y generadores de bienes y servicios ambientales; de tal manera que las comunidades locales y los propietarios de las ANP asimilen y propicien el equilibrio entre lo social, lo económico y lo ecológico para mejorar su nivel de vida y mitigar el deterioro de las ANP periurbanas que forman parte de la zona conurbada. 

El cerro Zapotecas en San Pedro Cholula forma parte integrante del horizonte natural y cultural de los pueblos cholultecas, por formar parte de la historia y vida de los pueblos que allí se han asentado durante siglos. Su papel en la vida de estos grupos abarca esferas muy amplias: frontera natural socialmente convenida entre diferentes pueblos y grupos asentados a su alrededor; límite natural del valle; hábitat natural de numerosas especies animales; mina de tezontle; receptor de las aguas pluviales en tiempos de lluvia nutriendo así los mantos acuíferos aledaños; locus sagrado donde reside el dios Tlaloc; sitio mágico donde se manifiestan los “encantamientos” el 24 de junio de cada año; ruta procesional durante la festividad religiosa del 3 de mayo (festividad de la Santa Cruz); objeto de narrativas populares relativas a su cueva sagrada; y muchas otras esferas más.

 

Representa un sitio privilegiado en el imaginario colectivo cholulteca. Su importancia para la supervivencia de los grupos asentados a su alrededor se encuentra marcado por la dependencia que estos grupos tienen de los recursos naturales que el cerro les provee. Debido a esta dependencia, la convivencia de los grupos cholultecas con el cerro ha sido caracterizada por el respeto. Sin embargo, este respeto trasciende el ámbito de la dependencia de sus recursos naturales para entrar en la esfera de lo religioso y social. Es por ello que los pueblos han concedido al cerro un lugar central en la interpretación de su realidad histórica y social. Lo que da la oportunidad de conocer la riqueza biocultural, además de su aprovechamiento a través del  turismo sostenible y conservación de la biodiversidad de San Pedro Cholula en beneficio del bienestar social los cholultecas en general. 

Lo más leido