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¿Se acabaron los intocables en Puebla?; la advertencia a funcionarios estatales 

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Sin Secretos / Angélica García Muñoz

 Llevar el apellido Armenta o Mier en Puebla ya no es un «pasaporte de impunidad» ni una licencia para saltarse la ley. El gobernador Alejandro Armenta lanzó la advertencia interna sin precedentes: ni hijos, ni primos, ni recomendados de las figuras más pesadas del estado están por encima de las reglas, y quien cometa una infracción, por mínima que sea, tendrá que pagar las consecuencias.

Para entender el mensaje, hay que ver el fondo: esto surge tras el escándalo de una funcionaria de Bienestar que celebró su cumpleaños con una fiesta temática del «Gran Gatsby», proyectando una imagen de opulencia que choca de frente con la austeridad que pregona el gobierno. Aunque la funcionaria no será removida porque no violó ninguna ley técnica, el gobernador aprovechó para dejar claro que en su administración no se tolerarán privilegios a familiares,  ni políticos,  ni recomendados.

Lo que Armenta está haciendo es una maniobra de control de daños y de autoridad política. Al mencionar explícitamente apellidos como Mier, Rivera o Huerta, está marcando una raya muy clara: él es el jefe y no permitirá que los escándalos de su círculo cercano manchen su narrativa de transparencia. Es un mensaje de disciplina interna; les está diciendo que la «Cuarta Transformación» no es solo un discurso, sino una conducta que deben cuidar si quieren conservar el puesto.

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