El exceso de violencia con que actúan, los caracteriza.
Una denuncia por presunta extorsión, persecución y una detonación de arma de fuego pone bajo la lupa los controles de seguridad en San Andrés.
Preocupa que un ciudadano que circula por una de las vialidades de este municipio y más en la Vía Atlixcáyotl o Cúmulo de Virgo, termina casi huyendo y espantados de miedo ante la acción prepotente y diríamos delincuencial de los encargados de “vigilar”. La denuncia de ciudadanos sobre un presunto intento de extorsión, persecución y una detonación de arma de fuego atribuida a elementos de Tránsito de San Andrés Cholula no puede tratarse como una simple queja más.
El dato duro es que la propia Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana informó que la Coordinación de Asuntos Internos ya abrió un expediente para investigar el caso. Los afectados identificaron la patrulla oficial T-270 en donde viajaban los malos servidores públicos. La ciudadanía está molesta, indignada y harta del abuso policial.
La exigencia es que se investigue a fondo y se aplique un castigo ejemplar, y que podría llegar a instancias judiciales, y de ninguna manera la protección institucional, o cambiarlos a otra área municipal.
Porque aquí hay una pregunta que la alcaldesa Guadalupe Cuautle, debe hacerse y no esquivar.¿Cómo está funcionando el proceso para seleccionar, contratar, capacitar y supervisar a sus policías y agentes de policía y vialidad, y sobre todo vigilar que desempeñen bien sus funciones?
¿Porqué un policía o agente vial puede detener a ciudadanos, exigirles dinero, sacar un arma, perseguirlos y dejar un vehículo dañado? ¿El tener charola oficial los faculta para violentar los derechos de los ciudadanos?.
Los controles de confianza, la capacitación, los protocolos de actuación y la supervisión interna deben servir para impedir que una persona con uniforme y autoridad termine convirtiéndose en una amenaza para la población. Y si los controles existen, entonces la pregunta es todavía más incómoda: ¿Quién está fallando?
Hay otro dato que no puede perderse de vista: los denunciantes aseguran que lograron refugiarse en una gasolinera ubicada sobre la Vía Atlixcáyotl, frente al Centro Cultural Universitario de la BUAP, donde solicitaron apoyo al 911. La Vía Atlixcáyotl y el Bulevar del Niño Poblano deberían ser espacios donde los ciudadanos se sientan protegidos, no perseguidos.
Ojalá y Asuntos Internos no solo sea el pretexto para apagar el escándalo.
San Andrés Cholula necesita policías que protejan a los ciudadanos, no ciudadanos que tengan que protegerse de sus policías.
No es el primer caso de abuso policial, le comento que en el parque intermunicipal fue muy sonado la detención con lujo de prepotencia y violencia de elementos de seguridad contra una madre de familia, ante la presencia de sus hijos. El caso tuvo repercusión nacional e internacional.
Hay quejas de ciudadanos de constante acoso de agentes viales en las avenidas que están en este municipio.
La alcaldesa Guadalupe Cuatle Torres, está obligada no solo a hacer el compromiso de investigar a fondo el hecho y hacer justicia.
Es una alcaldesa que ha manifestado buscar reelegirse, o sea quiere extender su mandato por tres años más.
La seguridad pública en San Andres Cholula, es tema que sigue lastimando a los sanandreseños, y el combate a la corrupción en la corporación policial debe ser todo el tiempo no solo en tiempos de campaña, en donde se hacen promesas y compromisos. Es cuanto señora presidenta.
