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Pienso luego Existo

¿Por qué nos “atrapan” las series?

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Adela Ramírez
Adela RamírezColumnista · 14 de Ene. 2026
¿Por qué nos “atrapan” las series?

Pienso Luego Existo / Adela Ramírez El consumo compulsivo de series conocido como “binge watching” se ha vuelto omnipresente en la era del streaming, hasta el punto de que muchas personas sienten que pierden el control frente a sus pantallas. Pero ¿es realmente una adicción? ¿Qué nos empuja a seguir viendo? Y, sobre todo, ¿cuántos de […]

Pienso Luego Existo / Adela Ramírez

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El consumo compulsivo de series conocido como “binge watching” se ha vuelto omnipresente en la era del streaming, hasta el punto de que muchas personas sienten que pierden el control frente a sus pantallas. Pero ¿es realmente una adicción? ¿Qué nos empuja a seguir viendo? Y, sobre todo, ¿cuántos de nosotros lo vivimos así?

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En estudios entre usuarios de plataformas como Netflix, hasta un 70% de suscriptores admite haber visto varios episodios de una serie en una sola sesión. De ese grupo, casi un tercio lo hace al menos una vez por semana.

En otro informe basado en encuestas, 7 de cada 10 personas se consideran “adictas” a las series, aunque la mayoría no reconoce necesariamente que esto afecte su vida diaria.

Según esos mismos datos, el 41% de los consumidores dedica al menos una hora y media diaria a ver series, y cerca de 30% supera las dos horas diarias.

Estos porcentajes, aunque reveladores, vienen principalmente de encuestas de usuarios y consumidores, no de diagnósticos clínicos. Esto quiere decir que mucha gente se siente adicta, pero la ciencia aún debate si esto cumple con los criterios de una adicción formal.

La neurociencia moderna distingue entre hábitos intensivos y adicciones clínicas. En un artículo de Ciencia UNAM se explica que algunos comportamientos repetitivos, como ver series de forma compulsiva, comparten rasgos con las adicciones —como conductas compulsivas, tolerancia o incluso síntomas de abstinencia— pero no están formalmente reconocidos en los manuales psiquiátricos.

La doctora Gabriela Orozco, psicóloga experimental en la UNAM, describe cómo nuestro cerebro responde a estos patrones: cuando encadenamos capítulos, el sistema de recompensa cerebral libera dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer y la motivación. Esa sensación nos incita a repetir la conducta, porque nuestro cerebro “aprende” que seguir viendo produce satisfacción inmediata.

Sin embargo, no hay una sustancia química externa, como en el caso del alcohol o las drogas, que altere directamente nuestra bioquímica; lo que hay es un estímulo audiovisual que refuerza un comportamiento.

¿Qué nos lleva a ver más y más?

Varias motivaciones psicológicas explican por qué el consumo compulsivo de series se ha convertido en parte de la vida cotidiana:

Recompensa inmediata: las plataformas liberan temporadas completas de una vez, lo que elimina las esperas entre capítulos y refuerza el hábito de ver “solo uno más”.

Narrativas atrapantes: las historias con suspenso y finales que invitan a seguir generan una fuerte conexión emocional con personajes y tramas.

Escape y relajación: para muchas personas, las series son refugio del estrés diario o una forma de aislamiento momentáneo.

Consecuencias y matices

Los efectos no son iguales para todos. Un estudio científico reciente encontró que la visualización compulsiva puede estar asociada con peores indicadores de salud mental, como ansiedad o dificultades para manejar emociones.

Además, la conducta prolongada frente a la pantalla puede tener efectos secundarios físicos, como sedentarismo o problemas de sueño, cuando desplaza otras actividades saludables.

Aun así, expertos señalan que es importante no patologizar excesivamente una conducta que para muchos es simplemente una forma de entretenimiento popular. 

En la actualidad, el consumo compulsivo de series no está reconocido oficialmente como una adicción o trastorno mental distinto en los manuales diagnósticos psiquiátricos estándar, como el «Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición, Revisión del Texto» (DSM-5-TR), la versión más actual del manual de referencia de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), que ofrece criterios diagnósticos y descripciones actualizadas para mejorar el diagnóstico, tratamiento e investigación de trastornos mentales

Sin embargo, algunos estudios sugieren que bajo ciertos patrones —como pérdida de control, uso excesivo pese a consecuencias negativas o ansiedad al intentar dejar de ver series— el comportamiento puede considerarse problemático o funcionalmente similar a una adicción.

Disfrutar de una serie maratónica de vez en cuando es parte de la cultura audiovisual actual. Sin embargo, cuando ese hábito se vuelve tan intenso que reemplaza actividades importantes, interfiere con nuestro descanso o se convierte en un refugio automático para manejar emociones difíciles, puede adquirir características propias de conductas problemáticas.

Al final, la clave está en el equilibrio: es decir, entretenernos sin que la pantalla se convierta en un sustituto de nuestra vida real.

@delyrmrez

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