Sin Secretos / Angélica García Muñoz
Puebla amanece con parquímetros en el Centro Histórico y promesas de orden bajo el gobierno de Pepe Chedraui. Tres horas gratis, un seguro contra robos y la idea de calles más libres suenan bien, pero el eco de la corrupción vial resuena fuerte. ¿Qué tan cerca estamos de que este plan se tuerza?
Los agentes de tránsito, con un historial negro—5 de cada 10 poblanos reportan extorsión según el INEGI—, podrían convertir las multas en su caja chica. Ya lo vimos: $550 por taxi pirata para evitar sanciones en 2024. Si el programa depende de infracciones, como dice el tesorero Romay, el riesgo crece: multas infladas, mordidas por no registrarte a tiempo o arreglos turbios con Parkimóvil, una empresa que ya levantó cejas por 1.4 millones previos a la licitación. Y sin transparencia en el contrato o en los $40 millones que Vialidad recaudó en dos años, ¿quién garantiza que el dinero llegue a las calles y no a los bolsillos?
Las protestas en los barrios de Santiago, San Matias, San Sebastian, El Carmen, La Paz, colonia Volcanes, Huexotitla, Chula Vista, Gabriel Pastor, El Vergel, La Noria, La Piedad, Belisario Domínguez y Santa Cruz los Ángeles y Volcanes gritan desconfianza, y no es para menos. Sin transporte público fuerte ni tecnología como la de grandes ciudades donde sí funcionó como en San Francisco, esto huele a negocio disfrazado de solución. Pero no todo está perdido. Chedraui puede salvarlo: publiquen el contrato con Parkimóvil, usen apps obligatorias para cortar la intervención de agentes, auditen cada peso y castiguen duro a los corruptos. Si no, este sueño de orden será otro cuento de “mordidas” y promesas rotas. La pelota está en la cancha de Pepe.

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