REFLEXIONES/ Miguel Ángel García Muñoz
Construir un nuevo régimen, desterrar siglos de corrupción e impunidad y limpiar la mugre no es tarea fácil.
Aquellos que ven en la figura de Rubén Rocha Moya la fragilidad del Movimiento de Regeneración Nacional para quebrantarlo, se equivocan, por más que digan que detrás de él está la mano que mece la cuna.
Hay que ser claros:
En Morena y la cuarta transformación existe respeto por Andrés Manuel López Obrador, esto es indiscutible, pero que no se confunda con el surgimiento de un nuevo maximato, perÍodo histórico en el que Plutarco Elías Calles quiso influir en la política mexicana, a tal grado que le costó el destierro.
Entiéndase: la única presidenta de México se llama Claudia Sheinbaum Pardo, quien llegó a palacio nacional arropada por 36 millones de votos contenidos en una elección democrática y legítima.
Ah, por cierto: es humana y se puede enfermar.
Hoy, a casi dos años de su gestión, tiene una aprobación del 76 por ciento de los mexicanos y se sitúa entre las 10 líderes más importantes del mundo.
Es la comandanta indiscutible de las fuerzas armadas que la reconocen abiertamente.
Se ha ganado el respeto de hombre y mujeres por su talento, capacidad y la diplomacia con la que se mueve en la arena política donde se configura el nuevo orden mundial.
Los gobernadores de los estados han cerrado filas y todos le han mostrado su lealtad y convicción en la defensa de la soberanía nacional. Y si bien manifestaron su decisión de no permitir acusaciones sin fundamento en contra del gobernador Rubén Rocha Moya, han demostrado congruencia al desconocer el comportamiento soberbio y torpe del mismo mandatario de Sinaloa, cuando aún no terminan las investigaciones en su contra y por voluntad personal decidió retornar a su encargo, error que ha querido remediar con una nueva licencia por tiempo indefinido.
Los tiempos del jefe Máximo de la Revolución, creador de lo que es actualmente el PRI, se esfumaron hace casi 100 años para no volver. No hay más Emilio Portes Gil ni Pascual Ortiz Rubio ni Abelardo L. Rodríguez.
La estupidez o mala fe de Rubén Rocha Moya fue aprovechado por la derecha radical para escandalizar, sirviéndole de alimento al PRIAN, al delincuente Ricardo Salinas Pliego, a “mister viagra” Pedro Ferriz de Con, al esquizofrénico Pedro Ferriz Hijar y al ignorante Carlos “Paquita” Alazraky, solo para alargar su muerte por inanición,
POSDATA: Es tiempo de definiciones y aquilatar las lealtades.
Hoy más que nunca Morena y la cuarta transformación tienen la obligación de hacer valer sus preceptos sin contemplaciones: No mentir, no robar, no traicionar.
Viene el 2027 y Morena arrasará para desgracia de la oposición.
POSDATA 2: Hace falta mucho más que la figura gris de Rubén Rocha Moya para crear escenarios catastrofistas y desbarrancar a la 4T.
POSDATA 3: Preocupados están el porro defraudador Alejandro Moreno Cárdenas y el usurero evasor de impuestos Ricardo Salinas Pliego. La cárcel puede ser su destino.
