Por: Ricardo Bravo
A punto de cumplirse tres años de los ataques del 7 de octubre de 2023, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó un mensaje contundente desde Islamabad: «Nada puede justificar» las atrocidades que han marcado a fuego la historia reciente de Medio Oriente. Su llamado a un alto al fuego permanente en Gaza resonó en los principales medios internacionales, convirtiéndose en el tema más comentado de la jornada.
Guterres fue claro: aunque el acuerdo de cese al fuego alcanzado el año pasado trajo un respiro temporal, no ha sido suficiente. «No ha traído seguridad, ni asistencia humanitaria adecuada, ni un camino creíble hacia la reconstrucción y la paz», advirtió el diplomático portugués, urgiendo a las partes a cumplir sus compromisos y avanzar hacia una solución política duradera para toda la región.
La advertencia de Guterres llega en un momento de máxima tensión. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reafirmó ese mismo día que continuará las operaciones militares tanto en Gaza como en Líbano, mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó la búsqueda y eliminación de los cerca de 2,000 participantes restantes en los ataques del 7-O. En paralelo, la Corte Penal Internacional ha sido blanco de presiones para frenar sus órdenes de arresto contra líderes israelíes, reveló el diario británico The Guardian.
Mientras el mundo conmemora una fecha que dejó heridas abiertas, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la promesa de paz se aleja. La pregunta que flota en el aire es incómoda: ¿cuántos aniversarios más tendrán que pasar antes de que Gaza deje de ser sinónimo de dolor?