Diario Sin Secretos / Angélica García Muñoz
El crimen organizado cobró más víctimas en nuestro querido México; las huellas de las balas quedaron en los muros del templo parroquial de #SanJoséDeMendoza, en el municipio de Salamanca, #Guanajuato, donde un grupo de jovencitos fue acribillado, en los momentos en que realizaban una jornada de convivencia y diálogo fraterno, y organizando las actividades que realizarían como parte de lo que resta de la Cuaresma y para la Semana Santa.
La Arquidiócesis de Puebla se unió a la pena de los padres de familia de 8 jóvenes, miembros de la Pastoral Vocacional, asesinados el pasado 16 de marzo.
Fue en la comunidad de San José de Mendoza, ubicada en el municipio de Salamanca donde un comando armado atacó a los jóvenes de Pastoral juvenil de la Iglesia católica, en la noche del domingo 16 de marzo de 2025, tras terminar la Santa Misa.
Los jóvenes se encontraban reunidos en las canchas recreativas cercanas a la parroquia. El ataque dejó como saldo la muerte de 8 adolescentes, una tragedia que ha conmocionado profundamente a los mexicanos, en especial a la comunidad católica.
Los nombres de las víctimas – 6 jovencitos y dos menores de edad-, son: Bruno Jesús Reyes Ríos, Edwin Yael Vidal Ríos, Alexis Ramírez Hernández, Juan Flaviano Ríos, Daniel Estrada, Miguel Aguayo, Fernando Andrade Aguayo, Juan Martín Núñez Mondragón.
El pasado miércoles 19 de marzo de 2025, en la Parroquia de San José de Mendoza, se realizó la Santa Misa de cuerpos presentes en honor de los 8 jóvenes asesinados, presidida por el Obispo de Irapuato, monseñor Enrique Díaz Díaz, y concelebrada por el presbítero Jorge Iacobus.
“Ante la incomprensión, la injusticia y la muerte, nos sentimos desconcertados. El dolor de cada una de las familias aquí presentes, que lloran, que gritan, que piden justicia. Le pedimos al Dios perdón a Dios por tanta violencia, por tanta impunidad y por tanta desgracia”, dijo el obispo.
“No podemos resignarnos, nunca resignarnos a la injusticia; no podemos nunca acostumbrarnos a la violencia, ni en el hogar, ni en la comunidad, ni en nuestra patria y que la violencia nunca es la solución a los problemas, porque la guerra siempre trae dolor y muerte. Hoy pedimos justicia, hoy gritamos ¡nunca más! Hoy decimos ¿por qué tiene que morir el inocente”, señaló monseñor Enrique Díaz.

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