*“Pide a la humanidad trabajar por la paz verdadera que nace del corazón”.
*“La fuerza del amor y la verdad, devolverán la paz”, dijo el Papa.
*“Promovamos la paz no con palabras sino con hechos”, fue el llamado.
Diario Sin Secretos
Ciudad del Vaticano.- En un mundo convulsionado por el clima de violencia entre naciones, el Papa León XIV encabezó un rosario mundial, desde la gruta de Lourdes, en el Vaticano, en el cual reiteró su llamado a la paz, la cual, dijo: “no es una teoría de verificar en un laboratorio, ni una ilusión ingenua o de un asunto que se gestione por interés.. la paz verdadera inicia en un corazón que ama y se manifiesta en los labios que pronuncian palabras de reconciliación, se refleja en los ojos que miran al mundo con mansedumbre y sabiduría, esta es la verdadera fuerza, la fuerza de la verdad y del amor”.
“Dios anuncia la paz a su pueblo, a sus amigos y los que se convierten de corazón(…) Ante las dificultades y la violencia de los tiempos actuales, preparemos nuestro corazón para escuchar la palabra de Dios, de modo que en la oración entendamos el sentido de lo que ocurre en la historia reconociendo la providencia de Dios que siempre es la guía que nos socorre, la Virgen María es modelo del creyente que inclina el oido del corazón para escuchar lo que dice Dios, es ejemplo de su obediencia que acoge la encarnación del Hijo de Dios en su seno. Contemplar con María los misterios del rosario nos lleva a reconocer en Jesucristo la única y definitiva palabra que el Padre ha pronunciado, palabra de paz para todos aquellos que vuelven a Él con un corazón arrepentido”.
“El Señor nunca nos abandona, ni siquiera cuando nos olvidamos de Él, ni siquiera cuando perdemos el camino, Él viene a buscarnos y se nos acerca con el amor de siempre, como dice el profeta Isaias creo en la paz como fruto de los labios, paz al que está lejos y al que está cerca, quien confía en Dios comprende este anuncio de paz y se convierte en artífice, construyéndola con sus propias manos”.
“La paz no es una teoría de verificar en un laboratorio, ni una ilusión ingenua o de un asunto que se gestione por interés, cuando se busca con corazón sincero, es más bien un compromiso cotidiano de nuestra vida, brota de la justicia y del amor, como armonía que une a las personas, a las familias, a las comunidades y los pueblos, en este tiempo de tensiones y conflictos, la paz se hace posible cuando se quiere escuchar el grito de quienes se ven privados de ella, niños inocentes, madres y padres angustiados, prisioneros maltratados, refugiados, personas que sufren de todas las edades, todos ellos tienen en los labios una sola palabra, paz”.
“La Paz siempre es posible porque es un don de Dios, esta paz, su paz, tiene el rostro de Jesucristo, el Hijo de Dios que quien con su vida entregada por nosotros ha reconciliado el Cielo y la Tierra. Como escribe el apóstol Pablo, Él es nuestra paz, aquel que derriba los muros de la enemistad que vence la arrogancia con la humildad y redime del pecado a todo la creación”.
“Cuando el Señor Jesús está con nosotros y nos comportamos como verdaderos discípulos de su amor entonces el Espíritu Santo puede realizar lo que humanamente parece imposible, en cambio cuando nos alejamos de Dios, nos alejamos del hombre, de nuestro prójimo, permaneciendo indiferentes a su dolor, cada vez que volvemos al Señor su paz se convierte en nuestro compromiso según las tareas y responsabilidades de cada uno, así nuestra oración se convierte en profesión y profecía, ya no habrá inocentes en nuestras ciudades, nadie tendrá que huir de su hogar por la amenaza de las bombas, la sed de poder y la violencia de las palabras darán paso a la sed de justicia y de verdad, pero cada quien debe aportar su granito de arena, empezando por cosas pequeñas pero importantes absteniéndose de toda violencia verbal o física en la vida cotidiana y también en las redes sociales”.
«Hermanos y hermanas, la paz verdadera inicia en un corazón que ama y se manifiesta en los labios que pronuncian palabras de reconciliación, se refleja en los ojos que miran al mundo con mansedumbre y sabiduría, esta es la verdadera fuerza, la fuerza de la verdad y del amor, Dios busca constructores de paz, que nuestra santísima Madre nos ayude a responderle cada día con nuestro estoy aquí, no con palabras sino con hechos”.