Pepe y Carlos, sonrientes, rodeados de empresarios

Sin Secretos / Angélica Garcia Muñoz
El magnate Carlos Slim a Puebla llegó a Puebla capital para arropar al alcalde Pepe Chedraui, en su aspiración de reelegirse, y ambos celebraron como una gran victoria una inversión de 4 mil millones de pesos de Grupo Carso para la zona de San Francisco, que comprende zona comercial y áreas habitacionales, vendiendo la idea de un parteaguas económico que la capital necesitaba.
Sin embargo, detrás del brillo de las cifras millonarias y la foto institucional de Carlos Slim consuegro de Pepe Chedraui, la realidad del municipio exige una revisión mucho más rigurosa, distante de los aplausos fáciles y del optimismo prefabricado que el ayuntamiento intenta posicionar en la agenda pública.
Es innegable que una intervención de tal magnitud en un predio de 45 mil metros cuadrados busca dinamizar el Centro Histórico y generar empleos, pero este despliegue de alfombra roja hacia los grandes capitales contrasta fuertemente con la preocupante opacidad en las prioridades de la administración local.
Resulta desconcertante, por no decir alarmante, que en el encuentro con uno de los hombres más ricos del mundo, el alcalde no haya aprovechado la coyuntura para gestionar un verdadero plan de rescate vial o de infraestructura básica, áreas donde las colonias de la capital siguen padeciendo un rezago histórico.
La pregunta que flota en el ambiente y que incomoda al poder es directa: ¿por qué priorizar un megaproyecto inmobiliario y comercial antes de resolver los baches, el alumbrado deficiente y el caos cotidiano que enfrentan los ciudadanos en sus propias calles todos los días?
La narrativa oficial insiste en calificar la gestión como un logro histórico, pero para los habitantes del municipio los pendientes cotidianos continúan acumulándose, demostrando que las prioridades del gobierno municipal parecen estar enfocadas en los grandes negocios de unos cuantos.
Bajo este panorama, las críticas sobre la cercanía y la atención preferencial a proyectos de consorcios privados y familiares cobran fuerza, reviviendo el viejo refrán popular que sentencia: luz de la calle y oscuridad de su casa, una radiografía exacta de un gobierno displicente con su propia gente.
Es evidente que la intervención requerirá el aval del INAH por tratarse de una zona patrimonial, lo que añade un filtro regulador indispensable, pero los trámites burocráticos y las autorizaciones no deben servir de coartada para justificar la desconexión del alcalde con las urgencias sociales más apremiantes.
Mientras el magnate mexicano elogia el empuje del edil por revitalizar sectores específicos del primer cuadro, la periferia y las zonas comerciales populares de Puebla continúan esperando que la alcaldía demuestre el mismo entusiasmo para atender sus demandas más elementales.
Al final del día, la visita de Carlos Slim deja una estela de contrastes profundos: por un lado, un negocio inmobiliario de altos vuelos respaldado con bombo y platillo; por el otro, un alcalde que acumula un rotundo tache por ignorar las necesidades reales de los poblanos.
¿Permitirá MORENA que Pepe Chedraui, se vuelva a burlar de la base militante, y de la sociedad a la cual no le ha cumplido?. Conste que es pregunta.