El detonante de la ruptura ocurrió en el partido contra Noruega, donde el capitán y máximo goleador histórico fue obligado a calentar durante más de 30 minutos sin recibir un solo minuto de juego.
Esta decisión del cuerpo técnico fue considerada una falta de respeto imperdonable hacia la trayectoria y la jerarquía indiscutible del astro luso.
Incluso el propio estratega reconoció públicamente que fue un error someter al delantero a un desgaste innecesario en la banda para terminar dejándolo sentado.
Con esta salida abrupta, el futuro de CR7 en el combinado nacional queda pendiendo de un hilo, marcando un final agrio para su histórica etapa con las Quinas.