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Ejecución de taquero, agrava clima de inseguridad en San Andrés Cholula
Diario Sin Secretos
La ejecución de Norberto N, la noche del viernes, en la caseta de “Tacos Tijuana”, en la 6 Norte y 14 Oriente- de San Andrés Cholula, agrava el clima de inseguridad que azota a este municipio.
Abordo de una motocicleta , llegó una persona encapuchada y accionó su arma de fuego que disparó contra Norberto N, en los momentos en que preparaba tacos. Y acto seguido huyó sin que nadie pudiera evitar la agresión, ni tampoco meterlo, menos se aprecio la presencia de policías en una zona que registra alto movimiento debido al funcionamiento de establecimientos comerciales y antros.
Más tarde, llegaron al lugar los cuerpos de socorro y elementos de seguridad municipal que acordonaron la zona, y dar parte a la Fiscalía General del Estado, para que los agentes investigadores iniciaran las diligencias correspondientes.
La lamentable noticia se suma a hechos de abuso policial, y que pese a los esfuerzos de la alcaldesa Guadalupe Cuautle Torres, la percepción de inseguridad persiste en el municipio.
75 por ciento de sanandreseños percibe vivir en un clima de inseguridad
De acuerdo a información vinculada a ejercicios de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI (segundo trimestre 2026), el 75.5 por ciento de los habitantes de San Andrés Cholula consideró al municipio como un lugar inseguro para vivir. Los ciudadanos tienen desconfianza hacia las estrategias implementadas por el gobierno municipal.
Los indicadores de victimización también resultan alarmantes. Se estima que durante el segundo semestre de 2026, el 43.8 por ciento de los hogares sanandreseños fue víctima de algún delito, robo, extorsión o fraude. Con estos resultados, el municipio se colocó entre los más afectados del estado, particularmente por los delitos de robo a casa habitación.
Las cifras revelan además que el 14.9 por ciento de los hogares sufrió algún tipo de fraude, mientras que el 19.8 por ciento reportó que alguno de sus integrantes fue víctima de asalto en la vía pública o en el transporte colectivo.
La percepción de inseguridad ha obligado a los habitantes a modificar su vida cotidiana. El 71.8 por ciento cambió hábitos relacionados con portar objetos de valor como joyas, dinero o tarjetas bancarias; el 68.6 por ciento dejó de permitir que sus hijos salgan solos de casa; el 59 por ciento evita caminar por la noche en las inmediaciones de su vivienda y el 44.4 por ciento redujo las visitas a familiares y amigos por temor a ser víctima de la delincuencia.
