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Puebla, Pue.— Frente al severo deterioro que sufre la zona sur de La Malinche, víctima de tala clandestina, la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (Smadsot) de Puebla, encabezada por Rebeca Bañuelos Guadarrama, anunció la construcción del Ecoparque Tlalli‑Malinche, un proyecto de recuperación forestal y educación ambiental en más de 50 hectáreas de la junta auxiliar de San Miguel Canoa .
El objetivo principal es revertir la devastación causada por los talamontes, sobre todo en pinos, encinos y oyameles. “El ecoparque es un proyecto de carácter ambiental y para recuperación de suelo forestal en un área devastada por la tala ilegal”, declaró Bañuelos.
Avances y cifras claves
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La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue ingresada desde el 14 de abril a la Semarnat y se espera el dictamen favorable para primera piedra en agosto.
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Se trabaja en coordinación con Profepa, Semarnat, Conanp y Conafor, integrando sus recomendaciones oficiales.
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La Secretaría de Infraestructura licitó un proyecto ejecutivo de diseño por al menos 14.5 mdp, con plazo de entrega en cuatro meses, orientado a reforestación y caminos de acceso.
Críticas y preocupaciones ciudadanas
Pobladores de La Resurrección y grupos indígenas han exigido una consulta pública, alertando que el Ecoparque podría implicar construcciones no permitidas en el Parque Nacional, como hoteles o caminos no autorizados.
El presidente municipal de Puebla, José Chedraui, se comprometió a abrir el diálogo y ofrecer “transparencia total” sobre el proyecto.
Un modelo para la conservación
Aunque se descarta la construcción de un resort—enfatizó Bañuelos—, el enfoque será la educación ambiental, reforestación y ecoturismo de bajo impacto. Se prevé que el ecoparque incorpore senderos interpretativos, infraestructura sostenible y bases para protección forestal.
En síntesis, el proyecto representa un esfuerzo por restaurar ecosistemas dañados, promover una cultura ecológica y frenar la tala clandestina, siempre bajo normas del ANP y en estrecha colaboración con instancias federales. Quedan pendientes la aprobación definitiva, el acercamiento a la comunidad local y la claridad sobre el tipo de infraestructura permitida.
¿Qué sigue?
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En agosto: se espera el permiso final de Semarnat y el inicio de obras.
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Se perfila una campaña intensiva de reforestación y vigilancia, con presencia planificada de la Policía Forestal en Canoa
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Una consulta pública podría definir los detalles finales y garantizar encaje social del proyecto.