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Capital Extranjero no debe decidir la política demográfica de México: Red Familia

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•  Una investigación periodística identifica organizaciones mexicanas que recibieron cientos de millones de pesos procedentes del extranjero durante los periodos analizados.

•  El Banco Mundial utilizó 212 préstamos por un total de 17.430 millones de dólares para incidir en las políticas demográficas y de salud reproductiva de países soberanos, aprovechando crisis económicas.

Ciudad de México, 22 de octubre de 2026. Red Familia manifestó su preocupación por el flujo de recursos extranjeros destinados a organizaciones y programas que promueven el aborto e intervienen en las políticas demográficas de México y de otros países en desarrollo.

Dos investigaciones recientes permiten observar la dimensión internacional de este financiamiento. El informe El otro gobernante analiza 212 préstamos otorgados por el Banco Mundial entre 1970 y 2025, por un monto total de 17 mil 430 millones de dólares, vinculados con políticas demográficas, planificación familiar y salud reproductiva.

Por su parte, la investigación periodística El dinero extranjero que promueve el aborto en México (DEPAM) identifica organizaciones nacionales que, durante los periodos examinados, recibieron recursos de fundaciones privadas, redes internacionales y organismos extranjeros para desarrollar actividades relacionadas con derechos sexuales y reproductivos, incidencia pública y promoción del aborto.

“México debe decidir sus políticas demográficas mediante instituciones democráticas, evidencia científica y la participación de sus ciudadanos. Ninguna agenda financiada desde el extranjero puede colocarse por encima de nuestra soberanía, de la voluntad de las familias mexicanas ni del derecho fundamental a la vida”, afirmó Mario Romo, líder nacional de Red Familia.

La investigación sobre México analiza información fiscal, financiera e institucional de distintas asociaciones civiles. Entre los casos documentados se encuentra Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, organización que habría recibido más de 410 millones de pesos en donaciones extranjeras.

El informe también registra importantes recursos provenientes del extranjero para organizaciones como Católicas por el Derecho a Decidir, Grupo de Información en Reproducción Elegida, Ipas México, Fundación Mexicana para la Planeación Familiar, Fondo Semillas y otras asociaciones dedicadas a la incidencia en políticas sexuales y reproductivas.

Estas organizaciones han participado en campañas públicas, litigios estratégicos, acompañamiento legislativo, capacitación, producción de materiales, comunicación y creación de redes para impulsar cambios legales y culturales relacionados con el aborto.

Red Familia aclaró que recibir financiamiento extranjero no constituye por sí mismo una conducta ilegal. Sin embargo, cuando esos recursos tienen como propósito influir en leyes, decisiones judiciales, programas gubernamentales o políticas demográficas, su origen, monto, destino y condiciones deben conocerse con absoluta transparencia.

“No estamos hablando solamente de donativos para tareas asistenciales. Estamos ante recursos que pueden utilizarse para modificar leyes, orientar políticas públicas, desarrollar campañas de comunicación e influir en la conversación nacional. Los mexicanos tenemos derecho a saber quién financia esas agendas y qué compromisos acompañan al dinero”, señaló Mario Romo.

A nivel internacional, el informe “El Otro Gobernante”, elaborado por el grupo de investigación independiente En la Mira, sostiene que el Banco Mundial ha utilizado préstamos y condiciones financieras para influir en políticas demográficas y de salud reproductiva de países que enfrentan endeudamiento, crisis económicas o debilidad institucional.

De acuerdo con el estudio, 34 de los préstamos analizados financiaron actividades relacionadas con filiales de la International Planned Parenthood Federation, una de las mayores redes internacionales proveedoras y promotoras de servicios de aborto y planificación familiar.

Uno de los casos expuestos corresponde a Argentina, donde un préstamo de 300 millones de dólares otorgado en 2023 financia una parte del Plan Nacional de Salud e incorpora entre sus indicadores el registro de servicios relacionados con la interrupción del embarazo.

El estudio también menciona intervenciones históricas en Ruanda, Lesoto, Sierra Leona y Rumania. El Banco Mundial utilizó 212 préstamos por un total de 17.430 millones de dólares para incidir en las políticas demográficas y de salud reproductiva de países soberanos, aprovechando crisis económicas, catástrofes naturales y colapsos fiscales para introducir condicionalidades que, en condiciones normales, requerirían debate parlamentario.

“Condicionar recursos indispensables para la salud o el desarrollo a la adopción de políticas demográficas constituye una forma de presión profundamente desigual. Los países que atraviesan crisis económicas no deberían ser obligados a elegir entre recibir financiamiento o conservar su capacidad soberana para decidir”, afirmó Romo.

Para Red Familia, resulta contradictorio que importantes cantidades de dinero se destinen a promover el aborto mientras miles de mujeres mexicanas enfrentan embarazos en condiciones de vulnerabilidad sin acceso suficiente a servicios médicos, estancias infantiles, seguridad laboral, acompañamiento psicológico o apoyos para continuar sus estudios.

“La defensa de la vida no consiste únicamente en rechazar el aborto. Implica construir condiciones para que ninguna mujer sienta que debe abortar por pobreza, abandono, violencia o falta de apoyo. México necesita invertir en las madres, en la infancia y en las Familias, no depender de agendas diseñadas desde escritorios extranjeros”, expresó el líder nacional de Red Familia.

Red Familia reiteró que su llamado no busca cerrar la cooperación internacional ni limitar las actividades legítimas de la sociedad civil. Su exigencia es que toda intervención extranjera que pretenda modificar las políticas públicas mexicanas sea transparente, respete la soberanía nacional y esté sujeta al escrutinio democrático.

“México no es un laboratorio demográfico ni las mujeres mexicanas son instrumentos de una agenda internacional. La cooperación debe servir para proteger la dignidad humana, combatir la pobreza y fortalecer a las Familias, nunca para presentar la eliminación de vidas humanas como una estrategia de desarrollo”, concluyó Mario Romo.

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