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Pluma invitada

¿La pobreza mantiene una pandemia de salud mental?

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DiarioSinSecretos.com

Pienso Luego Existo / Adela Ramírez

En México la atención a las enfermedades mentales es casi nula, los expertos no son suficientes para atender a los pacientes y, en ocasiones, las personas que sufren este tipo de padecimientos son señaladas bajo connotaciones peyorativas y estigmatizadas: “se hace la víctima”, “se inventa depresiones”, “es histérica, porque es mujer”, “va con el loquero”, “quiere llamar la atención”. 

Lo anterior, aunado a un contexto donde la situación económica es complicada hace sumamente difícil la recuperación de los afectados puesto que, muchas veces las personas que menos tienen son quienes están más propensas a padecer estas enfermedades a causa de las presiones por la falta de recursos económicos, también les es imposible pagar un psicólogo o psiquiatra porque las consultas de estos profesionistas no son baratas, además de ser escasos.

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) público cifras relacionadas a la salud mental en 2019 y reveló que: en Puebla, 4 de cada 10 personas presentan problemas de depresión y sólo 1 es atendida. 

El problema de la depresión tiene mayor incidencia tanto en mujeres como en hombres, se presentan más casos entre las edades de 16 a 25 años y en personas de la tercera edad, de acuerdo con diversos datos del sector salud.

La depresión, se considera una enfermedad discapacitante porque puede generar que las personas se queden sin empleo, sin relaciones familiares positivas, adquieran problemas gastrointestinales y en casos extremos orillar a los afectados al suicidio.

Un informe titulado «La economía del agotamiento: pobreza y salud mental», presentado este año por Olivier De Schutter, Relator Especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos, reveló que las personas con ingresos más bajos tienen 3 veces más probabilidades de sufrir enfermedades mentales que aquellas con ingresos más altos.

El documento, precisa que la pobreza genera unos trastornos mentales que a su vez constituyen un obstáculo para salir de ella. Para entender cómo se pueden romper estos ciclos, primero hay que conocer su funcionamiento. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como “bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender y trabajar satisfactoriamente y contribuir a mejorar su comunidad”. La salud mental es, recuerda la OMS, un “derecho humano fundamental” y “un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico”.

Sin embargo, en la actualidad, 970 millones de personas en todo el mundo (el 11 % de la población del planeta) padecen un trastorno mental, más de 280 millones de personas en todo el mundo sufren depresión y 301 millones se enfrentan a la ansiedad.  Cada año el suicidio causa el deceso de 700.000 personas y es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

Además, la prevalencia de la depresión y la ansiedad aumentó un 25 % durante el primer año de la pandemia por COVID-19, debido al mayor aislamiento social y a los temores económicos, por el desempleo que se generó. 

El cambio climático y las perturbaciones asociadas, así como la pérdida de biodiversidad y la contaminación, pueden empeorar aún más los resultados en materia de salud mental.

El informe alerta que las consecuencias del aumento de los problemas de salud mental son colosales tanto para los individuos como para las sociedades en su conjunto. En todo el mundo, los trastornos mentales causan pérdidas de un billón de dólares al año, y la depresión es la principal causa de enfermedad y discapacidad; los beneficios de invertir en el tratamiento de la depresión y la ansiedad serían, por tanto, cuantiosos.

Como consecuencia de lo anterior, la prescripción de fármacos psiquiátricos ha crecido exponencialmente, como si el problema solo fuera atribuible a los desequilibrios químicos del cerebro o se limitara al sufrimiento individual. Sin embargo, aunque puede ayudar a reducir la culpa y beneficia a las empresas farmacéuticas, este enfoque biomédico aparta la atención de otras soluciones más sistémicas. Más que al funcionamiento de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, la pandemia de salud mental responde a las crecientes presiones para lograr una mayor productividad y a la insaciable búsqueda de mejora.

Trastornos mentales y toma de decisiones en condiciones de escasez

Las personas que han de hacer frente a la escasez se encuentran en una situación paradójica. Por un lado, la carencia las obliga a prestar una mayor atención a las cuestiones esenciales para satisfacer sus necesidades; por este motivo, se fijan más en los precios o en las oportunidades para reducir los gastos evitables; y a tomar decisiones con el fin de pagar menos: son, en ese sentido, “hiperracionales” y hábiles a la hora de comparar opciones. 

Por otro lado, sin embargo, la escasez puede funcionar como un “impuesto cognitivo” y dificultar a las personas que la sufren la toma de las decisiones más convenientes para ellas; y puede provocar una tendencia a descuidar un abanico más amplio de opciones, a centrarse demasiado en el corto plazo o a tener una aversión excesiva al riesgo; en consecuencia, las decisiones que toman son distintas que tomarían las personas más privilegiadas.

En sentido estricto, las repercusiones de la escasez en el ancho de banda cognitivo y en la capacidad de tomar decisiones plenamente razonadas, que no dejen de lado excesivamente las repercusiones a largo plazo son independientes de las repercusiones de la pobreza en la salud mental. 

El nuevo mundo del trabajo

Las crisis económicas tienen mucho que ver con las tasas de depresión y suicidio. En la India, para temperaturas superiores a 20 °C, un aumento de 1 °C provoca unos 70 suicidios más al día, sobre todo durante la estación de crecimiento, ya que estas perturbaciones climáticas provocan la pérdida de las cosechas.

En Indonesia, la reducción de la producción agrícola y de los ingresos por causa de las lluvias extremas se tradujo en un aumento de las tasas de depresión y suicidio entre los agricultores; las transferencias en efectivo podrían mitigar estos efectos.

En las economías más avanzadas, la inseguridad económica provocada por la globalización y la reestructuración financiera es una de las principales causas de angustia psicológica, que afecta de forma desproporcionada a las personas que viven en la pobreza o a las que corren mayor riesgo de caer en ella: quienes se enfrentan a esa inseguridad buscan consuelo en el consumo de drogas o alcohol, y corren un mayor riesgo de suicidarse: son las “muertes de la desesperación” descritas por Anne Case y Angus Deaton, que recalcan que los varones blancos de clase trabajadora sin título universitario son los que lo sufren especialmente. 

En este sentido, un estudio sobre el cierre de fábricas en Austria en el período 1999-2001 reveló el aumento significativo del gasto en antidepresivos y medicamentos relacionados entre hombres, así como en hospitalizaciones por problemas de salud mental. 

Del mismo modo, los investigadores que evaluaron las repercusiones del aumento de la competencia mundial en los condados de los Estados Unidos más expuestos (donde el riesgo de cierre de plantas industriales era mayor) notificaron tasas más elevadas de suicidio y causas de muerte relacionadas, especialmente entre los varones blancos, a causa de ese cambio.

Qué se puede hacer

Finalmente, Olivier De Schutter plantea en su informe las siguientes recomendaciones:

  • Aumentar la inversión en atención de salud mental debe ser un primer paso. Si bien no es un sustituto para la erradicación de la pobreza, esta inversión puede tener efectos significativos en condiciones mentales, neurológicas y de abuso de sustancias.
  • Los esquemas de protección social deben implementarse en la mayor medida posible, sin una focalización o condicionalidades excesivas. Se deben considerar seriamente los esquemas de renta básica universal, y realizar pilotos cuidadosamente evaluados, dado su rol en proporcionar seguridad económica y previsibilidad.
  • Debe priorizarse la lucha contra el estigma y la discriminación en torno a la salud mental, y se debe involucrar a personas con experiencia vivida tanto en condiciones de salud mental como en pobreza en el diseño de planes nacionales de acción sobre salud mental.
  • Los gobiernos deben abordar urgentemente el aumento del trabajo precario, estableciendo protecciones legales para garantizar trabajos decentes y un salario digno. La regulación de los horarios laborales debe fortalecerse, proporcionando a los trabajadores aviso previo de sus horarios y compensación si estos cambian. Para mejorar su seguridad económica, los trabajadores a tiempo parcial deben tener garantizado un número mínimo de horas.

Hay que reconocer cuando se padece alguna enfermedad mental, esto, nos debe ocupar más que preocupar, asimismo, entender y apoyar a quienes están enfrentando un proceso similar puede salvar vidas y mejorarlas, sobre todo porque la tendencia suicida va al alza, más aún cuando se aproxima el fin de año y las ausencias se resienten.

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Pluma invitada

UDLA Estabilidad y Excelencia Académica

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 ENSALADA POLÍTICA / Josefina Zárate López
*Llegará a 9 mil Estudiantes en 2025     
*Encuentro de AMPEP – UDLAP
*Se Recupera Monseñor Víctor Sánchez
En reunión con la Asociación de  Mujeres Periodistas y Escritoras de Puebla, para celebrar el 85 Aniversario de la Universidad de las Américas México y 55 en Puebla, el rector Luis Ernesto Derbez nos comentó que después de período de persecución oficial, la UDLAP se consolida en Puebla como la mejor Institución Privada en la Entidad.
Confió a sus invitadas Periodistas y Escritoras de AMPEP, que en su ausencia por más de 24 meses, la Universidad sufrió pérdida económica de 830 millones de pesos y de 2 mil 500 a 3 mil estudiantes.
Luego de que Isabella Zozoaga, presidenta de la Asociación comentara que en nuestro 26 Aniversario, se trabaja para integrar el Grupo Juvenil de Comunicadoras, el rector respondió a preguntas sobre la situación política y económica que prevalece en México.
En una de sus respuestas, comentó que el presidente de EE.UU Donald Trump es un hombre que no respeta la ley y con su personalidad bipolar, quiere convertir a México, Canadá y otros países en sus vasallos y no en sus aliados.
Alcanzó nuevamente la presidencia del vecino país, solo con el 55 % de votos de la población, pero es un gobernante que  tampoco respeta los Derechos Humanos. Por lo mismo nuestra economía sufrirá serias consecuencias, principalmente la Industria Automotriz cuyos planes de venir a México retrocederán.
Sin embargo resaltó que tenemos una mujer Presidenta y preparada, Claudia Sheinbaum, quien fue elegida por el 80 por ciento de la población y con una política inteligente defiende la soberanía del país.
ARTE Y CULTURA
Al finalizar el encuentro AMPEP-UDLAP, el rector acompañado de su esposa, nos invitó a recorrer las obras de ampliación y modernización de la biblioteca, y el espacio donde se promueve el Arte y Cultura que se fomenta entre el estudiantado.
Ahí se impulsa la Creatividad, Innovación e Inspiración a través de la música y canto, entre otras disciplinas, que incluso han impactado a la sociedad con los conciertos de la Orquesta Filarmónica y Coros de la Institución, que ofrecen anualmente en la Basílica Catedral de Puebla.
Hay que reconocer el esfuerzo que realizó el doctor Ernesto Derbez, para recuperar lo perdido en los años de la persecución citada, pues incluso dejó de ser el responsable de la institución. Más con visión y denuedo colocó nuevamente a la Universidad en el sitio y prestigio, que le caracteriza en Puebla en la Excelencia Académica.
Con su trabajo y esfuerzo en la conducción de la UDLAP, también seguirá la expansión, modernización y crecimiento social y económico de San Andrés Cholula, como parte importante de la zona conurbada de Puebla.
EL ARZOBISPO EN RECUPERACIÓN
Deseamos pronta recuperación al arzobispo de Puebla Víctor Sánchez Espinosa, después de la operación exitosa de ambas rodillas. El año pasado se ausentó también de la Arquidiócesis, por intervención en columna lumbar.
 D.M.LA SEMANA PRÓXIMA… jzlvoz@hotmail.com

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Pluma invitada

¿Amor o lo que el cerebro nos cuenta?

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Foto: Especial

 

Especial / Diario Sin Secretos

Por Adela Ramírez

El amor ha sido, a lo largo de la historia, uno de los grandes temas de la humanidad. Desde los tiempos más remotos, la poesía, el arte y la filosofía han intentado desentrañar su misterio, enalteciéndolo como el motor de la vida. Sin embargo, en las últimas décadas, especialmente con la llegada de la psicología y la neurociencia, hemos comenzado a entenderlo desde una perspectiva mucho más científica, desmitificando esa imagen idealizada del amor romántico que, durante siglos, nos vendieron como el modelo perfecto de relación.

En la antigüedad, el amor era visto de manera muy diferente a cómo lo entendemos hoy. En la Grecia clásica, Platón nos hablaba de un tipo de amor que no necesariamente buscaba la unión carnal, sino la admiración de lo bello y lo intelectual, una especie de atracción sapiosexual. La expresión “amor platónico” también puede entenderse, aún hoy, como amor espiritual, el amor que trasciende. En “El Banquete”, Platón expuso lo que sería su doctrina de lo que es el amor.

Por otro lado, los poetas del Renacimiento y el Romanticismo, como Shakespeare y Byron, elevaron el amor romántico a un nivel divino e inalcanzable, pintando una imagen de pasiones intensas y sacrificios desmedidos.

Con el paso del tiempo, el amor romántico se convirtió en un ideal, uno que todos aspirábamos a experimentar. Las películas, las novelas y las canciones han alimentado la creencia de que el amor verdadero es algo mágico, que surge espontáneamente y perdura para siempre. Pero ¿qué sucede en realidad cuando nos enamoramos?

Científicamente, el enamoramiento es un proceso complejo que involucra varias áreas del cerebro, especialmente aquellas relacionadas con el sistema de recompensas. Cuando una persona se enamora, el cerebro comienza a segregar una auténtica tormenta de neurotransmisores como la dopamina, la oxitocina y la serotonina. 

La dopamina, conocida como la «molécula de la felicidad», es la responsable de la sensación de euforia y placer que experimentamos al ver o pensar en nuestra pareja. Por su parte, la oxitocina, llamada la «hormona del amor», fortalece los lazos emocionales y fomenta la confianza. Todo esto crea un cóctel químico que nos hace sentir como si estuviéramos en una especie de “estado de éxtasis”.

Sin embargo, este enamoramiento intenso tiene un ciclo. En promedio, la fase más apasionada de la relación dura entre 18 meses y tres años, y luego da paso a una relación más estable, pero también menos excitante. Helen Fisher, antropóloga y bióloga, mantiene la tesis de que los seres humanos han desarrollado con el tiempo tres sistemas cerebrales principales para los comportamientos de cortejo y la reproducción: el deseo sexual, la atracción romántica y el cariño o el sentimiento profundo de unión con una pareja de mucho tiempo. 

Para Fisher, el amor puede surgir con cualquiera de esos tres sentimientos y los tres son necesarios: “… el deseo sexual se desarrolló para que fuéramos en busca de una serie de posibles compañeros; el amor romántico se generó para que pudiéramos concentrar toda nuestra energía de apareamiento en una única persona durante una época concreta; y el cariño apareció para que fuéramos capaces de sentir una unión profunda con esta persona el tiempo suficiente como para criar hijos y formar todos un equipo”.

No obstante, es importante entender que, aunque las mariposas en el estómago y el deseo ardiente son parte del proceso, el amor real va más allá de la química cerebral. La idealización del amor romántico ha llevado a muchas personas a esperar que sus relaciones sigan un guion perfecto: los «vivieron felices para siempre» que nos prometen los cuentos de hadas. En la realidad, el amor también implica aceptar las imperfecciones del otro, enfrentar dificultades y evolucionar juntos.

Para lograr la evolución en pareja, lo ideal es evolucionar de manera individual y una de las lecciones más valiosas que hemos aprendido en tiempos recientes es la importancia del amor propio.

Las relaciones románticas, por muy intensas y hermosas que sean, no pueden suplir las carencias emocionales que uno tiene consigo mismo. El amor propio no es un concepto egoísta, sino una base sólida sobre la cual podemos construir relaciones sanas y equilibradas. Al aprender a amarnos a nosotros mismos, no solo sanamos nuestras heridas emocionales, sino que también somos capaces de ofrecer un amor más genuino y maduro a los demás.

Finalmente, el amor, lejos de ser una cuestión de perfección idealizada, es un proceso biológico y emocional que puede ser tan hermoso como realista. Y si hay algo que hemos aprendido con los años, aunque suene a chiché, es que el amor verdadero comienza con uno mismo. El gran Friedrich Nietzsche afirmó, que «quien se ama a sí mismo habrá llegado a eso por este camino, pues no hay otro. El amor también debe aprenderse».

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Pluma invitada

Zapatos de tacón, de símbolo masculino a glamur femenino

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Especial / DiarioSin Secretos

Por: Adela Ramírez

El famoso diseñador Christian Louboutin, conocido por sus icónicos zapatos de tacón rojo, una vez dijo: «Los zapatos transforman el lenguaje corporal y la actitud. Nos elevan física y emocionalmente».

Sin duda los zapatos de tacón son actualmente símbolo de glamur​, feminidad y gran atractivo sexual; junto con otros accesorios como los bolsos y los cinturones determinan el estilo de una persona. 

Sin embargo, este accesorio pedestre de la vestimenta hecho con la intención de proveer protección no fue creado para ellas, sino para ellos. Su origen se remonta a un tiempo en el que eran un símbolo de poder y estatus… ¡para los hombres!

La evolución de los zapatos es un viaje fascinante que refleja no solo cambios en la moda, sino también en la funcionalidad y la cultura a lo largo de la historia. En la antigüedad, los zapatos eran principalmente utilitarios. 

Se usaban para proteger los pies de las inclemencias del tiempo y de terrenos difíciles. Por ejemplo, en civilizaciones como la egipcia, los zapatos eran hechos de materiales como papiro o cuero, y se utilizaban tanto por razones prácticas como simbólicas, ya que a menudo estaban asociados con el estatus social.

Con el tiempo, los zapatos comenzaron a evolucionar en diseño y estilo. En la antigua Grecia y Roma, se popularizaron las sandalias, que permitían una mayor ventilación y comodidad en climas cálidos. 

A medida que las sociedades se desarrollaban, los zapatos también se convirtieron en una forma de expresión personal y un símbolo de moda, reflejando las tendencias y valores de cada época. Así, lo que comenzó como una necesidad básica se transformó en un elemento esencial de la vestimenta y la identidad cultural.

Durante siglos los tacones fueron utilizados en el Medio Oriente como el calzado para los jinetes. 

En los combates de Persia los soldados utilizaban estos zapatos para lograr aferrarse a sus estribos, de esta manera se sujetaban a su caballo y podían lanzar flechas al mismo tiempo.

Para finales del siglo XVI el Shah Abbas I, quien contaba con la caballería más grande del planeta, deseaba establecer lazos con gobernantes de Europa Occidental para conseguir aliados al momento de enfrentar a su mayor enemigo, el Imperio Otomano.

De esta manera, en 1599 Abbas envió su primera misión diplomática a Europa, a las cortes de Rusia, Noruega, Alemania y España.

En ese momento los nobles europeos, especialmente en Francia, utilizaban los tacones para elevar su estatura y, con ello, su posición social. El rey Luis XIV, conocido por su amor a la moda, popularizó los tacones rojos, que se convirtieron en un signo de su autoridad.

Cuando los zapatos de tacón llegaron a las clases más bajas, la aristocracia aumentó dramáticamente la altura de sus zapatos, y nació el zapato de tacón alto.

La moda llegó a la Gran Bretaña y al rey Carlos II de Inglaterra en su coronación en 1661 se le representa calzando un enorme par rojo, con tacones estilo francés pese a que él medía 1.85 metros.

Más tarde, las mujeres y los niños adoptaron este elemento del vestuario masculino. Entonces la clase alta europea optó por una moda de zapatos unisex hasta el final del siglo XVII. 

Años después cuando explotó el movimiento intelectual de la Ilustración, llegó un nuevo respeto por lo racional y lo utilitario. La moda masculina giró hacia una ropa más práctica. Ellos, adoptaron una moda mucho más sobria. 

Las mujeres en este punto de la historia eran vistas más emocionales, sentimentales y poco educadas. Los tacones altos se convirtieron en un ejemplo típico de la moda poco práctica.

Los hombres dejaron los tacones en 1740, puesto que eran vistos como afeminados. 

Pero, esto fue sólo 50 años antes de que desaparecieran también de los pies femeninos, justo después de la Revolución Francesa.

Fue a la mitad del siglo XIX, cuando los tacones regresaron. Los que trabajaban en la pornografía fueron los primeros en usar la nueva tecnología, tomando fotos de mujeres desnudas para postales, donde las modelos posaban en posiciones que recordaban a los desnudos clásicos, pero calzando tacones modernos.

En la década de 1960 regresó el tacón bajo en las botas de vaqueros y en los años 70 los hombres lucieron zapatos de plataforma.

A medida que avanzaba el tiempo, los tacones fueron perdiendo su atractivo entre los hombres y comenzaron a ser adoptados por las mujeres. 

En el siglo XIX, las mujeres empezaron a usarlos como una forma de expresar su feminidad y elegancia. La transición fue gradual, pero en el siglo XX, los tacones se habían consolidado como un símbolo de glamur y seducción.

Actualmente, los zapatos de tacón son una parte esencial del guardarropa de muchas mujeres, pero, también están siendo redescubiertos por hombres que buscan desafiar las normas de género. 

La moda, en su esencia más pura, no tiene género. Como dijo el diseñador Giorgio Armani: » La moda no se trata de lo que llevas puesto, sino de cómo lo llevas».

En conclusión, la historia de los zapatos de tacón es un recordatorio de que la moda es un reflejo de la cultura y la sociedad en constante cambio. Aunque los tacones han evolucionado para convertirse en un símbolo de glamur femenino, su historia rica y compleja nos enseña que la moda no tiene género, pero sí una historia fascinante que vale la pena explorar. 

Y como dijo la diseñadora Coco Chanel: “Mantén tus tacones, tu cabeza y tu criterio siempre elevados”.

La próxima vez que utilice unos tacones, recuerde que usted lleva consigo un pedazo de historia y que al mismo tiempo es una forma para expresar parte de su esencia.

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