El visitante, que participaba en el recorrido sin la experiencia ni la preparación adecuada, sufrió una profunda herida en el rostro que requirió su traslado urgente a un hospital, donde los médicos lograron estabilizarlo.
Este suceso vuelve a encender el debate sobre el peligro que enfrentan los aficionados inexpertos al ignorar las recomendaciones de seguridad de las autoridades locales. Aunque la búsqueda de vivencias auténticas atrae a miles de extranjeros, este tipo de incidentes demuestra que el respeto por la fiesta brava exige una extrema precaución para evitar tragedias imborrables.

