El Papa León XIV, pidió vehementemente al mundo a acoger a Dios con una actitud de humildad con oración y vida de sacramentos.
"A no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos”, por el contrario en actitud humilde tener plena confianza en el Señor, que nos ama y nunca nos deja solos”.
En su catequesis, el Papa dijo evitar caer en la desesperación sobre todo cuando se presentan las dificultades, ni “tampoco debemos desesperarnos en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas y, pese a nuestros esfuerzos, parece que avanzamos más hacia atrás que hacia adelante”.
El sumo pontífice dijo que "Jesús no nos abandona nunca y, si lo acogemos con humildad en la barca de nuestra vida, con la oración, con los sacramentos y con la escucha de su Palabra, encontraremos en Él la paz, la luz y la fuerza para nuestro camino”.
Se refirió al pasaje bíblico cuando Jesús caminó sobre las aguas del lago de Galilea y sale al encuentro de sus discípulos en medio de una tormenta.
“Los discípulos se encuentran frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra".
Jesús se acerca a ellos caminando sobre las aguas agitadas. Sin embargo, atemorizados, lo confunden con un fantasma. Pero Él, les dice: '¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!’".
"Pedro incluso logra dar unos pasos sobre las olas hacia Él; luego se asusta, comienza a hundirse y Jesús lo salva”, lo que da confianza y seguridad.
Refirió que para llegar al reconocimiento de la presencia de Dios no bastó que los apóstoles hayan presenciado un milagro, sino que "tuvieron que pasar por la experiencia de su propia debilidad y, en ella, reconocer la presencia de Dios”.
"Solo así pudieron abrir verdaderamente los ojos y el corazón a su cercanía, encontrando paz incluso en medio de la tempestad”.