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REFLEXONES / MIGUEL ÁNGEL GARCIA MUÑOZ

¿Qué debe la alcaldesa de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo?

¿Acaso no duerme tranquila a raíz de la detención de su secretario de Seguridad Ciudadana?

¿La conciencia la traiciona?

¿Alguien de sus conocidos en el Poder Judicial le pasó el “pitazo” de que las cosas no andan bien para ella?

Solo así se entiende su decisión de promover un “AMPARO CHICHARRONERO”, término que se hizo popular en la jerga de la política mexicana en referencia a una demanda mal hecha, gestionada solo por temor o aparentar protección legal ante una supuesta orden de aprehensión.

La acción emprendida por Ariadna Anaya y sus abogados es engañosa y compete a los asustados. Pero es una manobra vaga, sin sustento real y jurídicamente débil.

Si la presidenta municipal de Atlixco ha actuado bien, si no ha sido cómplice de ningún delito y no ha solapado actos de corrupción e impunidad, no hay razón para actuar de esa manera, porque solo agudiza los rumores y la especulación.

¿Hasta dónde confía en la protección del grupo político al que pertenece?, al grado que sigue maniobrando el impulso de un incondicional para que sea el candidato del Partido del Trabajo a la presidencia municipal.

¿Alguien ha escuchado algún pronunciamiento al respecto de la senadora por el PT Liz Sánchez?

Que yo sepa, no.

¿Dónde están los reporteros y columnistas que adulan a Ariadna y ella les responde con regalos, sobres amarillos y comidas suculentas?, porque no veo que salgan en su defensa. Curiosamente, ese puñado, coincidentemente, es el mismo que justifica los malos gobiernos de Puebla capital y San Andrés Cholula.

Recuerdo que, en 2020, el entonces gobernador Luis Miguel Barbosa, calificó como un “AMPARO CHICHARRONERO” el recurso legal federal que promovió el rector Alfonso Esparza Ortiz, para evitar una posible orden de aprehensión.

Eran los días de tensión entre el gobierno del estado y la rectoría de la BUAP.

Barbosa desestimó la actuación de Esparza, al carecer de un fundamento real. Y tenía razón, porque no existía ninguna orden de aprehensión, aunque las acusaciones contra el rector por enriquecimiento ilícito eran de dominio público y prevalecen hasta la fecha, aunque duermen el sueño de los justos.

Creo que la edil de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo, ha hecho suyo el dicho popular: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

POSDATA: Se escuchan rezos dentro del ayuntamiento de Atlixco, como implorando que no suelte toda la sopa el secretario de Seguridad Pública, Antonio Hernández Pacheco.

POSDATA 2: Y, sin embargo, Ariadna Ayala Camarillo, volvió a rechazar que la seguridad pública quede a cargo de un mando marino. Ella dice que en Atlixco solo sus chicharrones truenan, igual que su “AMPARO CHICHARRONERO”.

POSDATA 3: Las balaceras que se desataron este día en San Andrés Cholula en contra de unos estudiantes por parte de elementos policíacos y en la colonia Francisco I. Madero de Puebla capital, donde 20 detonaciones dejaron sin vida a un hombre y herida a una mujer, hablan de la inseguridad creciente que priva en ambas demarcaciones.

Pero Guadalupe Cuautle y Pepe Chedraui dicen que no es cierto, que sus municipios se asemejan al paraíso terrenal.

Por cierto: ¿Ya apareció Edmundo Tlatehui?

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