25/02/17 | Puebla, México.

Religión (261)

EFE | El papa Francisco instó hoy a los Gobiernos a fomentar la plena participación, a nivel local y nacional, de las comunidades indígenas

La historia de Dafne Gutiérrez, una hispana que recuperó la vista gracias a un supuesto milagro de San Chárbel ha despertado el interés por las reliquias de este santo libanés que se custodian en Phoenix (Arizona).

2 de Enero de 2017




ROSAS PARA LA GOSPA



“Queridos hijos, mi Hijo ha sido fuente de amor y de luz, cuando en la Tierra habló al pueblo de todos los pueblos. Apóstoles míos, sigan su luz. Esto no es fácil: deben ser pequeños, deben aprender a hacerse más pequeños que los otros, y con la ayuda de la fe, llenarse de Su amor. Ningún hombre en la tierra, sin fe, puede vivir una experiencia milagrosa. Yo estoy con ustedes; me manifiesto a ustedes con estas venidas, con estas palabras; deseo testimoniarles mi amor y mi preocupación maternal. Hijos míos, no pierdan el tiempo haciendo preguntas a las que nunca reciben respuesta: al final de su viaje terreno se las dará el Padre Celestial. Sepan siempre que Dios lo sabe todo, Dios ve y Dios ama. Mi amadísimo Hijo ilumina las vidas y dispersa la oscuridad; y mi amor materno, que me trae a ustedes, es indescriptible, misterioso, pero es real. Yo expreso mis sentimientos hacia ustedes: amor, comprensión y afecto maternal. De ustedes, apóstoles míos, busco las rosas de su oración, que deben ser obras de amor; estas son para mi Corazón maternal las oraciones más queridas, y yo se las presento a mi Hijo, que ha nacido por ustedes. Él los ve y los escucha; nosotros siempre estamos cerca de ustedes. Este es el amor que llama, une, convierte, alienta y llena. Por eso, apóstoles míos, ámense siempre los unos a los otros, pero, sobre todo, amen a mi Hijo: este es el único camino hacia la salvación y hacia la vida eterna. Esta es mi oración más querida que, con el perfume más hermoso de rosas, llena mi Corazón. Oren, oren siempre por sus pastores, para que tengan la fuerza de ser la luz de mi Hijo. ¡Les doy las gracias!”
 

Message January 2, 2017

“Dear children, My Son was the source of love and light when he spoke on earth to the people of all peoples. My apostles, follow His light. This is not easy. You must be little. You must make yourselves smaller than others; with the help of faith to be filled with His love. Not a single person on earth can experience a miraculous experience without faith. I am with you. I am making myself known to you by these comings, by these words; I desire to witness to you my love and motherly care. My children, do not waste time posing questions to which you never receive an answer. At the end of your journey on earth, the Heavenly Father will give them to you. Always know that God knows everything; God sees, God loves. My most beloved Son illuminates lives, dispels darkness; and my motherly love which carries me to you is inexpressible, mysterious but real. I am expressing my feelings to you: love, understanding and motherly benevolence. Of you, my apostles, I am asking for your roses of prayer which need to be acts of love. To my motherly heart these are the dearest prayers. I offer these to my Son who was born for your sake. He looks at you and hears you. We are always close to you. This is the love which calls, unites, converts, encourages and fulfills. Therefore, my apostles, always love one another and above all, love my Son. This is the only way to salvation, to eternal life. This is my dearest prayer which fills my heart with the most beautiful scent of roses. Pray, always pray for your shepherds that they may have the strength to be the light of my Son. Thank you.”

Messaggio del 2 gennaio 2017

“Cari figli, mio Figlio era sorgente di amore e di luce quando, sulla terra, parlava al popolo di tutti i popoli. Apostoli miei, seguite la sua luce. Farlo non è facile: dovete essere piccoli, dovete farvi più piccoli degli altri e, con l’aiuto della fede, riempirvi del suo amore. Senza fede, nessun uomo sulla terra può vivere un’esperienza miracolosa. Io sono con voi, mi manifesto a voi con queste venute, con queste parole. Desidero testimoniarvi il mio amore e la mia cura materna. Figli miei, non perdete tempo facendo domande a cui non ricevete mai risposta: al termine del vostro percorso terreno, il Padre Celeste ve le darà. Sappiate sempre che Dio sa tutto, Dio vede, Dio ama. Il mio amatissimo Figlio illumina le vite e dissipa le tenebre; ed il mio materno amore, che mi porta a voi, è indicibile, misterioso, ma reale. Io esprimo i miei sentimenti verso di voi: amore, comprensione e materno affetto. A voi, apostoli miei, chiedo le vostre rose di preghiera, che devono essere le opere di misericordia: sono quelle le preghiere più care al mio Cuore materno. Le offro a mio Figlio, nato per voi. Egli vi guarda e vi ascolta. Noi vi siamo sempre vicini. Questo è un amore che chiama, unisce, converte, incoraggia e ricolma. Perciò, apostoli miei, amatevi sempre gli uni gli altri, ma soprattutto amate mio Figlio. Quella è l’unica via verso la salvezza, verso la vita eterna. Quella è la preghiera che mi è più cara, e che ricolma il mio Cuore del profumo di rose più soave. Pregate, pregate sempre per i vostri pastori, affinché abbiano la forza di essere la luce di mio Figlio. Vi ringrazio”.
 

Miércoles, 23 Noviembre 2016 18:47

Beato Miguel Agustín Pro

Escrito por

*San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial


ESPECIALES / DIARIO SIN SECRETOS


Por Álvaro Sánchez Rueda



La persona angélica de San Miguel Arcángel, llamado por la Iglesia “Príncipe de la milicia celestial”, está estrechamente relacionada con otra persona angélica, también príncipe, el “Príncipe de las tinieblas”, Satanás, llamado también Ángel caído y Serpiente Antigua. San Miguel Arcángel es nombrado en el Apocalipsis, en la batalla celestial en la que San Miguel y sus ángeles libran contra el Demonio y los ángeles apóstatas, arrojándolos luego al infierno: “Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron pero no prevalecieron y no hubo ya en cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente Antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero” .

Su figura es sinónimo de amor incondicional a Dios Trino, bajo cuyas órdenes combate en el cielo para arrojar al Demonio, el cual, derrotado por San Miguel y sus Ángeles de luz, “cae como un rayo”, tal como lo describe Nuestro Señor Jesucristo: “Vi a Satanás caer como un rayo”. Pero también es sinónimo de amor a Dios bajo el aspecto de Verdad Absoluta, y en este sentido, es opuesto a toda clase de relativismo, porque inmediatamente después que el Príncipe de las tinieblas dijera, de forma soberbia y arrogante, la primera mentira jamás dicha por nadie antes en el cielo, “Yo soy como Dios”, al instante de ser proferida esta mentira blasfema –por eso es llamado por Jesús “Príncipe de la mentira”-, San Miguel Arcángel, que ama a Dios, que es la Verdad Increada y Subsistente, hace resonar, con voz potente en el cielo, la verdad de Dios que resplandece por sobre la mentira del Demonio: “¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!”, luego de lo cual, San Miguel Arcángel libra la victoriosa batalla contra el Demonio y los ángeles apóstatas.

Por esta razón es que la invocación, por parte de los cristianos, de San Miguel Arcángel, es más urgente que nunca, porque el relativismo sincrético y gnóstico de la Nueva Era lleva, en última instancia, a que el hombre repita, dentro de sí, y como un eco de la infame mentira pronunciada por Satanás en el cielo, la misma mentira de este: “Yo soy como Dios”.

En nuestros tiempos, el hombre ha desplazado a Dios Trino de su corazón, para entronizarse él mismo como su propio dios, y esto no es otra cosa que la participación, por el “misterio de la iniquidad”, de la misma mentira blasfema del Demonio en los cielos. Hoy, el hombre pretende vivir al margen de los Mandamientos de la Ley de Dios y al margen de su vida, de su amor y de su gracia, y esto lo podemos constatar día a día en las numerosas leyes –como el divorcio, el aborto, la eutanasia, la ideología de género- que contrarían la voluntad de Dios, al mismo tiempo que exaltan la voluntad del hombre. Pero no somos Dios, por eso es falso y está destinado al más rotundo fracaso, la construcción de un mundo sin Dios o, mejor, de un hombre construido a la medida de ese “dios” con minúscula, que el hombre cree ser. Hoy, como nunca antes en la historia, como en el tiempo sin tiempo del Reino de los cielos, debemos invocar a San Miguel Arcángel y repetir, junto con él: “¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!”.

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