19/10/17 | Puebla, México.

Religión (268)

El papa Francisco recordó hoy a las víctimas de los ataques terroristas cometidos esta semana en Egipto y en el Reino Unido y manifestó ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro su cercanía a sus familiares.

EFE | El papa Francisco instó hoy a los Gobiernos a fomentar la plena participación, a nivel local y nacional, de las comunidades indígenas

La historia de Dafne Gutiérrez, una hispana que recuperó la vista gracias a un supuesto milagro de San Chárbel ha despertado el interés por las reliquias de este santo libanés que se custodian en Phoenix (Arizona).

2 de Enero de 2017




ROSAS PARA LA GOSPA



“Queridos hijos, mi Hijo ha sido fuente de amor y de luz, cuando en la Tierra habló al pueblo de todos los pueblos. Apóstoles míos, sigan su luz. Esto no es fácil: deben ser pequeños, deben aprender a hacerse más pequeños que los otros, y con la ayuda de la fe, llenarse de Su amor. Ningún hombre en la tierra, sin fe, puede vivir una experiencia milagrosa. Yo estoy con ustedes; me manifiesto a ustedes con estas venidas, con estas palabras; deseo testimoniarles mi amor y mi preocupación maternal. Hijos míos, no pierdan el tiempo haciendo preguntas a las que nunca reciben respuesta: al final de su viaje terreno se las dará el Padre Celestial. Sepan siempre que Dios lo sabe todo, Dios ve y Dios ama. Mi amadísimo Hijo ilumina las vidas y dispersa la oscuridad; y mi amor materno, que me trae a ustedes, es indescriptible, misterioso, pero es real. Yo expreso mis sentimientos hacia ustedes: amor, comprensión y afecto maternal. De ustedes, apóstoles míos, busco las rosas de su oración, que deben ser obras de amor; estas son para mi Corazón maternal las oraciones más queridas, y yo se las presento a mi Hijo, que ha nacido por ustedes. Él los ve y los escucha; nosotros siempre estamos cerca de ustedes. Este es el amor que llama, une, convierte, alienta y llena. Por eso, apóstoles míos, ámense siempre los unos a los otros, pero, sobre todo, amen a mi Hijo: este es el único camino hacia la salvación y hacia la vida eterna. Esta es mi oración más querida que, con el perfume más hermoso de rosas, llena mi Corazón. Oren, oren siempre por sus pastores, para que tengan la fuerza de ser la luz de mi Hijo. ¡Les doy las gracias!”
 

Message January 2, 2017

“Dear children, My Son was the source of love and light when he spoke on earth to the people of all peoples. My apostles, follow His light. This is not easy. You must be little. You must make yourselves smaller than others; with the help of faith to be filled with His love. Not a single person on earth can experience a miraculous experience without faith. I am with you. I am making myself known to you by these comings, by these words; I desire to witness to you my love and motherly care. My children, do not waste time posing questions to which you never receive an answer. At the end of your journey on earth, the Heavenly Father will give them to you. Always know that God knows everything; God sees, God loves. My most beloved Son illuminates lives, dispels darkness; and my motherly love which carries me to you is inexpressible, mysterious but real. I am expressing my feelings to you: love, understanding and motherly benevolence. Of you, my apostles, I am asking for your roses of prayer which need to be acts of love. To my motherly heart these are the dearest prayers. I offer these to my Son who was born for your sake. He looks at you and hears you. We are always close to you. This is the love which calls, unites, converts, encourages and fulfills. Therefore, my apostles, always love one another and above all, love my Son. This is the only way to salvation, to eternal life. This is my dearest prayer which fills my heart with the most beautiful scent of roses. Pray, always pray for your shepherds that they may have the strength to be the light of my Son. Thank you.”

Messaggio del 2 gennaio 2017

“Cari figli, mio Figlio era sorgente di amore e di luce quando, sulla terra, parlava al popolo di tutti i popoli. Apostoli miei, seguite la sua luce. Farlo non è facile: dovete essere piccoli, dovete farvi più piccoli degli altri e, con l’aiuto della fede, riempirvi del suo amore. Senza fede, nessun uomo sulla terra può vivere un’esperienza miracolosa. Io sono con voi, mi manifesto a voi con queste venute, con queste parole. Desidero testimoniarvi il mio amore e la mia cura materna. Figli miei, non perdete tempo facendo domande a cui non ricevete mai risposta: al termine del vostro percorso terreno, il Padre Celeste ve le darà. Sappiate sempre che Dio sa tutto, Dio vede, Dio ama. Il mio amatissimo Figlio illumina le vite e dissipa le tenebre; ed il mio materno amore, che mi porta a voi, è indicibile, misterioso, ma reale. Io esprimo i miei sentimenti verso di voi: amore, comprensione e materno affetto. A voi, apostoli miei, chiedo le vostre rose di preghiera, che devono essere le opere di misericordia: sono quelle le preghiere più care al mio Cuore materno. Le offro a mio Figlio, nato per voi. Egli vi guarda e vi ascolta. Noi vi siamo sempre vicini. Questo è un amore che chiama, unisce, converte, incoraggia e ricolma. Perciò, apostoli miei, amatevi sempre gli uni gli altri, ma soprattutto amate mio Figlio. Quella è l’unica via verso la salvezza, verso la vita eterna. Quella è la preghiera che mi è più cara, e che ricolma il mio Cuore del profumo di rose più soave. Pregate, pregate sempre per i vostri pastori, affinché abbiano la forza di essere la luce di mio Figlio. Vi ringrazio”.
 

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