21/04/18 | Puebla, México.

Diario Sin Secretos
*Experiencia y capacidad en su Planilla de Regidores.
MORENA, un cochinero; venta de candidaturas, denuncia Violeta Lagunes.

Lic.Sergio Herrera Vázquez 


Hoy en día existe la imposibilidad de exigir política o judicialmente el “derecho a ser feliz”. Pero sí podemos reivindicar legítimamente nuestros derechos humanos como condición necesaria para buscar nuestra felicidad. Si bien esta reivindicación estaría cargada más de simbolismo que de consecuencias prácticas, creo que es importante, ahora más que nunca, llevar al tablero político la necesidad de pensar en la felicidad de las personas y de la colectividad como fin último de las decisiones políticas. 

 

En un contexto político en el que se están tomando medidas de austeridad atendiendo a indicadores económicos, no estaría de más proponer variables de rostro más humano que midan cómo se va a afectar la vida individual y colectiva de las personas, teniendo en cuenta la capacidad de las políticas públicas para generar unas condiciones en las que pueda tener lugar la felicidad.

 

Dicha felicidad, en contraste con la ofrecida por el imaginario del sistema capitalista, debe ser sostenible y equitativa, respetuosa con los límites del planeta y promoviendo una justicia redistributiva. 

 

Los derechos humanos son una pieza fundamental en la construcción de dicha idea de felicidad, en la que cada cual pueda contar con las herramientas y las condiciones mínimas, justas y equitativas para poder forjar su propia y única búsqueda de la felicidad.

 

La felicidad en el plano Juridico 

 

La Declaración de Derechos de Virginia (EEUU, 1776) fue la primera en incluir el derecho a la búsqueda de la felicidad como derecho constitucional. Más cercano a nuestros días, en 2010, Brasil aprobó una enmienda a la Constitución incluyendo el derecho a la felicidad como fin último de las políticas públicas, que deben ir encaminadas a promover el resto de derechos para así garantizar la búsqueda de la felicidad por parte de los ciudadanos. Un caso más remoto, pero no por ello menos interesante, es el de Bután, país budista en la cordillera del Himalaya que ha creado una fórmula alternativa para medir la prosperidad: el FIB (Felicidad Interna Bruta), un indicador que mide la calidad de vida usando términos holísticos, psicológicos, sociológicos y medioambientales con los que se pretende determinar el nivel de felicidad de sus habitantes, considerado como objetivo último de este pequeño país.


 Hay malestar de mili5tantes de los partidos que integran la Coalición Hagamos Historia

*Su llamado fue en favor de la unidad para fortalecer al PAN con miras a las elecciones de Julio.

*Asegura que su proyecto va más allá de su interés personal de ser alcalde, sino que los ciudadanos merecen una ciudad mejor.

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