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Lunes, 01 Agosto 2016 02:22

La casa en penumbras

Escrito por

31 d Julio de 2016
 

 Por Rodrigo Solís
 
 
 
En ella habitan tres grupos. El No. 1, conformado por unos pocos señores que, pese a no tener los papeles del registro público de propiedad, se creen los dueños legítimos del lugar, por eso, además de cobrar renta, han establecido reglas de usos y costumbres basadas en su conveniencia, por ejemplo, tener siempre cerradas las cortinas.
 
El grupo No. 2 es una multitud quejosa que agita el puño al aire y vocifera en la oscuridad cada que se golpea el dedo meñique del pie derecho en la mesita de la sala que no ve; atribuye su desgracia al primer grupo (que aborrece) pero no duda en sonreírle y llenar de zalamerías cada que se lo cruza en los corredores del patio, no sea cosa que le corten el agua o el gas por no estar al corriente en el pago de la renta.
 
Harto de escuchar lloriqueos y de vivir a tientas, el grupo No. 3 (minoría apabullante que paga la renta con puntualidad), de a poco se ha animado a correr las cortinas de la casa.
 
—He dicho que está prohibido abrirlas —dice el grupo No. 1 y manda a tapiar las ventanas para que nadie vea su habitación.
 
Demasiado tarde, el grupo No. 2 se ha quedado con la boca abierta ante tanta extravagancia. En sus adentros más que coraje siente envidia, por eso en vez de reclamar corre despavorido cual Nosferatu a sellar sus propias ventanas, no sea la de malas y el grupo No. 1 descubra en su habitación todos los cachivaches que han desaparecido de la casa.
 
pildoritadelafelicidad.com
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Miércoles, 27 Julio 2016 16:12

Turismo sedentario

Escrito por
Martes, 26 Julio 2016 21:26

¿Estás por separarte de tu esposa?

Escrito por

*15 tips para salvar tu matrimonio

Diario Sin Secretos


26 deJulio 2016

Los niños agresivos se distinguen por utilizar la violencia para resolver conflictos ó como respuesta ante cualquier tipo de emoción negativa como frustración, ira, celos..

Conductas como pegar a otros, burlarse de ellos, ofenderlos, tener rabietas incontroladas, tirar cosas al suelo, utilizar palabrotas y vocabulario ofensivo, generalmente se describen como conductas agresivas.

Los niños agresivos no sólo hacen sufrir a sus padres, maestros y otros niños, sino que en muchos casos son niños frustrados, que acaban dañándose a sí mismos, ya que provocan que los demás los rechacen.

Revisamos los diferentes tipos de violencia y las estrategias que podemos usar para tener mayor dominio propio y disminuir esas conductas agresivas tan dañinas.

No todas las conductas agresivas se refieren a daños físicos, también existen otros tipos de agresividad, menos evidentes quizás, pero que tienen el objetivo de provocar un daño intencionado a una persona u objeto.Isabel Serrano en el libro “El niño agresivo” nos hace una buena clasificación.

Tipos de agresión:

  • Física: Dar una patada

  • Verbal: ” Te voy a partir la cara“

  • Directa: “Eres tonta”

  • Indirecta: “Sabes que Pilar es tonta, que no sabe leer bien”

  • Pasiva: “Tardaré en estar listo, para que mi madre llegue tarde a la oficina”

  • Contenida: Resoplar o poner cara de desprecio

  • Instrumental: “Si quiero este juguete, lo quito por la fuerza”

  • Emocional: Doy patadas a la puerta cuando algo no me parece

¿Es normal que mi hijo se comporte agresivamente?

Los arrebatos de agresividad son un rasgo normal en la primera infancia, ya que no encuentran otra manera de pedir lo que quieren y no han aprendido a controlar sus estados emocionales.

Por lo tanto, la conducta agresiva es mucho más frecuente en los primeros años. El nivel máximo se da sobre los dos años.

A partir de los 4 ó 5 años los niños presentan conductas más cooperativas y pueden dominar más sus estados emocionales, la agresión va disminuyendo hasta alcanzar niveles más moderados, ya en la edad escolar.

También, a medida que crece el niño se modifica el tipo de agresión emitida. Mientras que en los primeros años, los niños agreden mas físicamente y/o de forma instrumental, los niños mayores utilizan mas la agresión verbal y/o emocional.

Por lo tanto, hablaríamos de un problema de agresividad infantilcuando el niño ya mayor, tiene la misma frecuencia de conductas coercitivas que un niño de dos o tres años, que utiliza estos métodos como forma de resolver sus problemas y presenta una incapacidad para dominar sus estados emocionales.

 

 

 
Buenos motivos, pero malas decisiones

La ira suele ser el detonante más común para reactivar la agresividad. La ira es una emoción derivada de creer que no se puede conseguir lo que se desea, o de la impotencia ante una situación determinada. También puede servir para disfrazar el dolor.

Los niños pueden tener buenos motivos para estar enfadados, aunque a veces ni siquiera son consientes de ello.

Cuando no se les permite tener opinión propia, cuando no son resueltas sus necesidades de cuidado o cariño, cuando son maltratados física ó verbalmente. Cuando son intimidados y amedrentados por las reacciones violentas de sus padres.

Los niños pueden estar enfadados, de hecho, es importante que manifiesten lo que les pasa, pero es importante aprender a hacerlo sin hacer daño ni a los demás, ni a sí mismos.

7 formas de ayudar a los niños agresivos a expresarse mejor disminuyendo sus conductas agresivas:

 

  1. Validar sus emociones “¿Estás enfadado?. No pasa nada por enfadarse, pero ¿Me podrías explicar con palabras en lugar de con acciones que es lo que te pasa y con quien estás enfadado?. Es mejor esperar y escuchar una respuesta del niño que tratar de imponernos con afirmaciones de tipo: “No deberías de estar enfadado.”

 

  1. Ayudar al niño a poner palabras a lo que siente A veces el niño no sabe identificar que es lo que hace que responda de una manera agresiva. Podemos ayudarle sugiriendo posibles respuesta como: “¿Quizás estés triste, en lugar de enfadado, porque tu abuela se fue sin despedirse? Cuando estás cansado, te pones muy nervioso y acabas por meterte en líos. Es hora de irse a la cama y descansar..

 

  1. Entiendo que estés enfadado, pero no puedo permitir que hagas daño a los demás. Es importante dejar nuestra postura clara respecto a lo que pensamos de las conductas agresivas y que conozca las consecuencias que tiene. Si es pequeño, podemos llevarlo aparte, quedarnos con él y ayudarle a hablar de porqué ha reaccionado así. Si es mayor, podemos decirle “Te quiero, cuando estés más tranquilo, ven a buscarme” y dejarle un momento a solas. Es importante que los niños vean consistencia en nuestra forma de actuar.

  1. Buscando otras formas de mostrar enfado sin hacer daño. Cuando esté tranquilo podemos aprovechar el momento para buscar conjuntamente una manera de mostrar su enfado sin hacer daño. Podemos sugerir que puede golpear una almohada, escuchar su canción favorita, respirar profundamente y/ó encontrar un lugar especial donde calmarse. Es importante, enseñarles a pedir lo que quieren, a que expresen su opinión sin tener que imponerse a nadie.

  2. Reparar el daño que ha hecho a otros. Es importante que tome conciencia del daño que ha causado y que tenga capacidad de poner remedio a la situación que generó. Pedir disculpas, reponer algo que ha roto ó intentar arreglar de alguna forma la situación. Esto implica tener capacidad de empatía.

  3. Evitar responder con agresividad ante la ira del niño Esto genera una lucha de poder, además de ofrecerle un modelo contrario del que se quiere conseguir.

  4. Modelar formas respetuosas de afrontar la propia ira. Los niños pueden ver que también nosotros nos enfadamos por diferentes situaciones. Pero debemos mostrar que necesitamos un tiempo para calmarnos, que se puede estar enfadado y seguir siendo respetuoso.

Los niños aprenden que se puede estar enfadado, pero que esto NOimplica hacer daño ó faltar el respeto a nadie. Tienen que aprender a ejercer el control sobre sí mismos y sobre sus vidas.

Recordemos que la forma como se expresa (o se reprime) la agresividad en la familia, será un elemento determinante en la forma de gestionar los conflictos en los niños. También influyen otros factores como el colegio, los amigos, las conductas violentas en los medios de comunicación, pero si nosotros aprendemos a saber lo que nos pasa y podemos manejarlo adecuadamente, esto tendrá una gran influencia en nuestros hijos.


Tomado de Operación Felicidad.

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